Cuando hacemos planes, pese  a muy previsores y planificadores que seamos, no solemos alcanzar más allá de una década. Y eso tirando por lo alto. La mayoría no sabemos ni lo que haremos dentro de cinco minutos. Sin embargo, los científicos, a a cada descubrimiento, nos recuerdan y quieren hacernos conscientes de que hay vida más allá de nosotros mismos. No todo se termina con nosotros, no somos imprescindibles. Hay más vida, aunque es difícil calibrar si es mucha o poca vida. Unos 1.750 millones de años, es lo que la tierra tiene para nosotros como terreno habitable, según las condiciones actuales.

Para calcular el final de nuestro planeta como habitable los astrónomos han utilizado los modelos de la evolución estelar.

“Creemos que la Tierra dejará de ser habitable en algún momento dentro de entre 1.750 y 3.250 millones de años. Después de esto, la Tierra estará en la ‘zona caliente’ del Sol, con temperaturas tan altas que los mares se evaporarán. Se producirá un evento de extinción catastrófico y terminal que afectará a todas las formas de vida”, explica Rushby.

Sin embargo, el científico afirma, que las condiciones de vida para los humanos y otros seres complejos se harán imposibles mucho antes y solo los microbios primitivos serán capaces de sobrevivir, aunque finalmente también estos desaparecerán. “Esto está siendo acelerado por el cambio climático provocado por el hombre. Los humanos tendríamos problemas incluso con un pequeño aumento en la temperatura”, advierte el astrobiólogo.

Fuente: Noticiasinteresantes.org

Noticias como estas consiguen distintos propósitos. Por un lado crear confusión, y hasta temor en quienes son más crédulos en cuanto a las conspiraciones y otras lindes que son llevadas a cabo por la prensa y que pretenden manipular al ciudadano para, sabe dios qué fines. Por otro lado, elevar el ego del hombre creído como ser supremo pronosticando los augurios más temibles. ¿El mundo desaparecerá dentro de 1.750 millones de años? No tiene por qué, aunque más de uno lo interpretamos así.

Partiendo de que no hay evidencias de que seamos los únicos seres en el universo, y de que tampoco la hay de que no pueda haber vida en otros planetas, ¿Por qué entender el fin de la habitabilidad en la Tierra con fines tan catastrofistas? Acostumbramos a confirmar lo que creemos y a rechazar opciones que nos llevan por caminos por los cuales andamos incrédulos. Es normal, perdonable, pero no hay que ser Fox Mulder, el célebre detective ufólogo de la serie de los 80 Expediente X para asumir que, posiblemente existen otros tipos de vida.

Evidentemente, la noticia puede provocarnos cierta inquietud. La inquietud típica de la incertidumbre. ¿Y ahora qué? Lo desconocido siempre constituye laberintos vertiginosos para cruzar, pero podría servirnos como una cura de humildad. No somos invencibles, y posiblemente, si existieran otras formas de vida, no seríamos ni siquiera dignos de recordar el día de mañana. Por mucho que nos empeñemos en sentirnos el centro del universo. En cualquier caso, ya sabemos cómo avanza la ciencia y la naturaleza. A saber qué sucederá dentro de 20 años.


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