Más de cinco metros y medio de largo medía el cadáver de un extraño pez  de las especies  remo o sable que una profesora de biología marina encontró en el fondo de las aguas mientras buceaba en la costa de Santa Catalina, en California. Aunque no se trata de un pez misterioso ni único, ya que está clasificado e identificado, asombra la osadía del animal. Y es que los peces remo, suelen vivir a mil metros de profundidad. Se piensa que fue arrastrado por las redes de pesca. Por cierto, pese a su longitud, el pez era sólo una cría.

La especie rara vez puede ser avistada sin equipos profesionales porque habita sobre los 1.000 metros de profundidad. Los ejemplares adultos puede llegar a medir fácilmente 17 metros de largo. Todo apunta a que esta cría fue víctima de las redes de algún barco de pesca de arrastre.

El cuerpo del pez fue llevado hasta el CIMI, donde será enterrado en la arena a fin de que su carne se descomponga, para posteriormente recuperar el esqueleto y ponerlo en exhibición.

Fuente: Elsolonline

Si el animal impresionó a un grupo de expertos biólogos que expectación y asombro no causará en el resto de nosotros, legos en la materia y en las formas de existencias de la vida en el mar. Dieciséis personas, con la profesora de biología marina a la cabeza fueron necesarias para levantar el cuerpo sin vida del “bebé”  el extraño pez sable. Y es que aunque de corta edad, no era un cuerpo precisamente pequeño ni ligero. En la edad adulta son nada menos que unos diecisiete metros los que puede llegar a medir.

Por supuesto, semejante hallazgo merece recordatorio, y para ello, ya se han puesto manos a la obra para conservar el cuerpo en las mejores condiciones. Enterrado en arena, dejarán que el esqueleto descomponga su carne para, posteriormente, colocarlo en exhibición. Una verdadera clase de anatomía la que han podido vivir de cerca estos afortunados alumnos. Si los místicos dicen que las cosas son encontradas por quienes tienen que encontrarla, ahí existe el misterio, la casualidad ha querido que sean expertos en biología quienes descubran al extraño pez.

Ríamonos de quienes todavía, a estas alturas sigan creyendo en el monstruo del Lago Ness. Parecen ideas arcaicas creer aún en monstruos, sin embargo, los monstruos, eso sí que no son tales, no son producto de la fantasía sino que tienen sus raíces en la realidad, como real es este pez sable que, gigantesco en tamaño, y poseedor de la cualidad de provocar el asombro de quienes, se presume, han debido ver de todo, o al menos saber que existe. Poco tiene que envidiarle, por no decir nada, esta cría de pez remo al enigmático Nessie.

Asombra cómo el ser humano se empeña en engrandecer con su fantasía la realidad más cotidiana. Aunque eso es una ventaja y un regalo del cielo. Gracias a la poderosa imaginación existe el arte, y vivimos los momentos más agradables en el cine y la literatura.


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