Astrónomos descubren un planeta gaseoso gigante que contiene oxígeno y monóxido de carbono

Un joven exoplaneta, que orbita una estrella conocida como HR 8799, tiene agua y monóxido de carbono en su atmósfera, pero no metano, según explican sus investigadores en un artículo en la revista Science Express.

Sus hallazgos sugieren que un determinado mecanismo de formación planetaria, conocido como acreción del núcleo, llevó el exoplaneta, llamado HR 8799c, a la existencia.

HR 8799c es un gigante gaseoso, con cerca de siete veces la masa de Júpiter, sobre el que los astrónomos han estado debatiendo si planetas similares se forman a través de este proceso de acreción del núcleo o de otro mecanismo, conocido como inestabilidad gravitatoria.

Quinn Konopacky, del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto (Canadá), junto con colegas de Canadá y Estados Unidos, utilizaron datos del Observatorio Keck en Hawai para analizar las características espectrales de HR 8799c.

Sus resultados arrojan luz sobre la formación de este gigante gaseoso lejano y proporcionan pistas sobre la formación de nuestro propio Sistema Solar. “Nuestros resultados son consistentes con los planetas que se forman alrededor de HR8799 a través de la acreción del núcleo, muchos de la misma manera en la que pensamos que se formaron los planetas de nuestro Sistema Solar”, explicó Konopacky.

“Al estudiar el sistema HR8799, podemos echar un vistazo a cómo planetas similares a Júpiter aparecen muy poco después de formarse”, agrega.

Exoplanetas detectados directamente

La mayoría de los exoplanetas se detectan mediante cálculos, por variaciones en la gravedad de las estrella u otros cuerpos celestes, pero los cuatro planetas que orbitan HR 8799 se han detectado directamente, lo que significa que su luz se distinguía de la de su estrella anfitriona.

Esta detección directa indica que HR 8799c era un gigante de gas que orbita su estrella a una distancia comparable a la distancia de Plutón de nuestro sol, pero el nacimiento de un planeta masivo tan lejos de su estrella madre está en conflicto con los modelos más populares de la formación planetaria.

El nuevo análisis de Konopacky y su equipo ofrece datos de alta resolución sobre la química, la gravedad y la atmósfera de HR 8799c. “El exoplaneta tiene un conjunto ideal de las propiedades, siendo a la vez muy luminoso y situado lo suficientemente lejos de la estrella que nos permite adquirir estos datos espectrales increíbles”, explicó el investigador.

“El hecho de que no vemos metano nos dice mucho acerca de los procesos químicos durante el trabajo en la atmósfera de este gigante gaseoso joven”. Dos posibles mecanismos se han propuesto para la formación de exoplanetas: un multipaso, proceso de acreción del núcleo por el que el gas se acumula lentamente en un núcleo planetario, y un proceso conocido como inestabilidad gravitatoria, que implica la creación simultánea del interior de un planeta y la atmósfera.

“Aunque vemos una gran cantidad de vapor de agua en la atmósfera de HR 8799c, en realidad detectamos un poco menos de lo que cabría esperar si el planeta tuviera la misma composición que su estrella madre”, dijo Konopacky.

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Los astrónomos tienen un nuevo campo de investigación muy interesante, la búsqueda de exoplanetas, que son planetas que orbitan estrellas fuera de nuestro Sistema Solar.

Hasta ahora la única forma de detectar un exoplaneta era estudiando minúsculas variaciones en el brillo de ciertas estrellas. Dichas variaciones sólo pueden ser causadas por la interferencia de algún cuerpo celeste que no tiene brillo propio al pasar entre la estrella y nuestros telescopios. Este es el sistema de detección indirecta, con el que se han detectado la mayoría de exoplanetas conocidos.

El exoplaneta de esta noticia ha sido detectado directamente, lo que significa que está suficientemente lejos de la estrella a la que orbita y que es bastante luminoso.

La búsqueda de exoplanetas es interesante porque permite conocer cómo se han formado los planetas en otros sistemas solares, pero también está centrada en la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar.

Los científicos están deseando encontrar planetas que se encuentren en la zona “ricitos de oro”, nombre con el que se denomina a la distancia óptima de un planeta a su estrella para que se pueda desarrollar la vida, tal y como la conocemos en la Tierra.

Con cada nuevo descubrimiento de exoplanetas aumenta la probabilidad de encontrar alguno que esté en la zona buena, lo que sin duda será una noticia de alcance mundial.

 


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