Cáncer de pulmón: Causas, Síntomas y Tratamientos

La palabra cáncer por sí misma ya es preludio de una pesadilla. Es la palabra que uno jamás quisiera escuchar cuando acude a la consulta de un médico, y la que más asusta y deprime a quienes padecen esta enfermedad, así como a sus familiares. Las técnicas médicas han avanzado mucho, aumentando significativamente la esperanza de vida de los pacientes de cáncer en general y la de los pacientes de cáncer de pulmón en particular, y toda la comunidad científica pretende desmitificar las consecuencias mortales que esta terrible enfermedad conlleva hoy en día.

Padecer Cáncer en la actualidad ya no es sinónimo de muerte, pues afortunadamente existen tratamientos bastante efectivos y cada día que pasa es más posible vencer a la enfermedad. La esperanza y las ganas de lucha contra ella hay que mantenerlas en todo momento, y transmitirlas, porque las técnicas actuales así lo permiten. Es posible padecer un cáncer y frenar su avance, es viable convivir con un tumor, siempre y cuando consiga controlarse su crecimiento.

De hecho hay personas que han fallecido a edades ancianas y, al morir, se ha descubierto que en su organismo se escondía un tumor, y hay personas que, pese a verse obligadas a enfrentarse al monstruo canceroso en múltiples ocasiones, han salido victoriosas y han sabido conllevar su mal, como quien convive con un mal vecino, siempre alerta, pero sin abandonar sus ganas de saborear la vida. Para lograr esto, eso sí, resulta fundamental la detección precoz de la enfermedad. Sólo así es posible este mensaje de esperanza.

No obstante, tampoco podemos cerrar los ojos ante la evidencia, y es preciso admitir que existen diversos tipos de cáncer, y no siempre se logra llegar a tiempo. También es cierto que la incidencia y repercusión de los tumores en el cuerpo humano depende de varios factores, entre ellos, el lugar donde éste se localiza, ya que no siempre es fácil acceder al punto donde se encuentran las células tumorales y destruirlas.

Tampoco el estilo de vida del paciente es un tema banal. Una persona sana, con una alimentación adecuada cuenta con muchas más posibilidades de sobrevivir al cáncer que otra que ha adoptado malos hábitos, como por ejemplo el tabaco. Y es precisamente este producto, el tabaco, el principal responsable de uno de los tumores más terribles del momento, el cáncer de pulmón, considerado como la bestia negra de los cánceres.

Pese a lo que pudiéramos pensar, el tipo de cáncer que en mayor medida afecta a la sociedad actual no es el cáncer de mama. Resulta más conocido porque el papel de la mujer en el siglo XXI ha ido cobrando más importancia, y por ello, se habla más del cuerpo femenino y sus dolencias. Sin embargo, el mismo protagonismo que está ganando la mujer en cuanto a igualdad y equidad con los hombres, es también responsable de su cara menos amable, y es que han aumentado los casos de mujeres fumadoras y, con ello, lógicamente, el de mujeres que sufren de cáncer de pulmón.

No obstante, veremos que el tabaco no es la única causa del cáncer de pulmón, aunque sí la más habitual y común. Existe una mayor conciencia de la importancia de cuidarse en la mujer, y de someterse a revisiones periódicas preventivas, de ahí que la tasa de supervivencia de una mujer con cáncer de mama sea tan prometedora. Sin embargo, no sucede lo mismo en el caso de las enfermedades pulmonares, ya que, en raras ocasiones revisamos nuestros pulmones y, cuando lo hacemos, la enfermedad ya se ha instalado en nuestro organismo.

Los cánceres de mama, de colon y de próstata están calificados, según afirma la Clínica Universidad de Navarra, como los tres tumores malignos más comunes combinados. Especialmente destaca su incidencia en países como los Estados Unidos. Pero en los países occidentales, está ganando terreno el cáncer de pulmón, donde tal tumor es el responsable de provocar más de 600.000 muertes al año.

En el caso de España, cada año, según datos de la Asociación Española de Afectados por cáncer de pulmón, se diagnostican unos 20.000 casos nuevos de la enfermedad, lo que supone un 12% de la totalidad de los cánceres, que afecta a su vez a más del 3% de las mujeres. De estos casos, solamente el 30% puede operarse y tiene curación.

Hace poco, la Organización Mundial de la Salud, destacaba y alertaba acerca de las principales causas de muerte en el mundo y su  incidencia cada vez más extendida. Entre ellas figuraban como protagonistas el cáncer junto con la depresión, que está ganando terreno, y el alcoholismo.

Vemos en estas enfermedades mortales que existe una relación clara con el estilo de vida. Si existen dos sustancias dañinas por naturaleza, estas son el tabaco y el alcohol que, de manera frívola y evitable, ya que en nuestra mano está abstenerse de su consumo, están minando inexorablemente la salud de la población mundial.

¿Qué es el Cáncer de Pulmón?

Cáncer de pulmónComo en todos los casos, el cáncer de pulmón consiste en el crecimiento descontrolado de células malignas del órgano donde aparece. Estas células, además de robar espacio al órgano, limitando su funcionamiento y ejerciendo presión sobre órganos limítrofes o cercanos al mismo, destruyen la actividad del órgano consumiendo a sus células sanas.

Cuando existe tratamiento, y cuando la enfermedad es detectada a tiempo, se consigue matar a las células dañinas procurando, con las técnicas avanzadas que existen actualmente, conservar las células sanas. Si por desgracia el tumor no es detectado a tiempo, o es demasiado agresivo, las células malignas llegan a contactar con otros órganos cercanos y se adueñan de ellos, como por ejemplo los bronquios en el caso del cáncer de pulmón.

También sucede que estas células malignas son transportadas por todo el organismo, bien a través de la sangre o de la circulación linfática, extendiéndose entonces sin control y produciéndose así la temida metástasis. Un daño contra el que en la actualidad resulta prácticamente imposible luchar.

Los expertos del Instituto Nacional de cáncer de Estados Unidos diferencian dos tipos frecuentes de cáncer de pulmón. Uno de ellos afecta a células pequeñas y el otro afecta, por el contrario, a células más grandes. En el segundo, el avance de la enfermedad es más lento. En el cáncer que afecta a las células pequeñas, sin embargo, el mal se disemina a mucha más velocidad y es, por tanto, la enfermedad más agresiva y con mayor riesgo de metástasis, comenzando por los bronquios y llegando a alcanzar rápidamente al cerebro, al hígado y a los huesos.

Por lo general, el cáncer de pulmón más común suele ser el que afecta a células no pequeñas, que repercute en un área específica del mismo, y por lo tanto, es más fácil de extirpar. Puede manifestarse en el exterior del pulmón, o en el centro del mismo. No obstante, dentro de cada modalidad, hay a su vez diferentes tipos de la enfermedad.

En el caso del cáncer de células no pequeñas, el carcinoma de células grandes, se presenta en cualquier parte del pulmón, y no en una zona localizada, como sucede con los adenocarcinomas, que salen en un área externa, o el carcinoma escamocelular, que aparece en el centro del pulmón, junto a los bronquios. Los carcinomas son los casos más delicados de cáncer de célula no pequeña, y su pronóstico más reservado, pues se diseminan con más rapidez que los otros.

Causas del Cáncer de Pulmón

El tabaco provoca cáncer de pulmónEn principio, parece clara la causa principal de contraer cáncer de pulmón. La mayoría de las personas que lo padecen son fumadoras, o lo han sido a lo largo de su vida. Otras, y de ahí surge una polémica, no han probado un cigarrillo en su vida, pero sin embargo, sí que han tenido contacto con el humo del tabaco de manera indirecta, son los llamados fumadores pasivos. De ahí que se alerte de los peligros que conlleva el tabaco, tanto para quien fuma, como para quien está continuamente rodeado de fumadores.

Los familiares del fumador, como la esposa y los hijos, que han convivido durante años aspirando el humo, y también personas que por circunstancias, como es el caso del trabajo, están en continuo contacto con la toxicidad del humo del tabaco, son candidatos firmes a contraer cáncer de pulmón. Esta es la razón por la que la ciudadanía ha exigido un endurecimiento de las normativas y la prohibición de fumar en lugares públicos, con el fin de proteger a los no fumadores de los riesgos que para su salud tiene el tabaquismo.

Prohibido fumar en lugares públicosEl principal campo de batalla a la hora de aplicar la prohibición de fumar han sido los bares, restaurantes y demás establecimientos públicos. Especialmente cuando visitamos algún local de asueto, lo hacemos con la sana intención de relajarnos y pasarlo bien, pero no por ello debemos sentirnos con el privilegio de que se nos permita hacer uso de un vicio que entraña un riesgo evidente para la salud, tanto para la propia como para la ajena.

Fumar en absoluto es un derecho, como reclaman algunos fumadores, y no aporta nada positivo a nuestras vidas, salvo el subjetivo placer que siente el fumador, bajo la falsa creencia de que fumar le relaja los nervios. Esta es la misma excusa que pondría, por ejemplo, un alcohólico cuando se auto engaña bajo la convicción de que recibir su dosis de alcohol es el remedio mágico a sus angustias.

Ningún fundamento científico ampara esta creencia. Sin embargo hay multitud de evidencias científicas que demuestran el daño que tales sustancias provocan a la salud y a la sociedad. Ni fumar atempera los nervios, ni adelgaza, sólo consume nuestra capacidad pulmonar y nuestras energías, minando nuestra calidad de vida.

Hay muchas creencias arraigadas en nuestra sociedad, como la de que dejar de fumar engorda, y cuya única razón de ser se fundamenta en que el fumador que decide abandonar su hábito, adquiere como sustitutos otros que le aportan calorías extras, como el comer golosinas para entretener al cerebro con actividades similares a las de chupar el cigarrillo.

Y junto a esta idea, existen otras más antiguas y aceptadas como parte de la cultura popular, como es el caso de que todos los hombres fuman, lo que conduce a jóvenes y, aún peor, a niños que juegan  a ser mayores, a probar el tabaco iniciándose en el hábito a edades muy tempranas. Al hecho de que cuanto más temprano te inicies en un mal hábito, más duro resultará dejarlo, se suma otro riesgo adicional, y es que nuestro cuerpo, y máxime nuestras células, tienen memoria.

Hay fumadores a los que se les ha diagnosticado cáncer de pulmón cuando hacía ya diez o veinte años que no fumaban. Lamentablemente, aunque habían logrado superar su adicción hace mucho tiempo,  en este tipo de cáncer el “Nunca es tarde” no siempre es aplicable y el tiempo corre en nuestra contra.

El Tabaco y otras causas del Cáncer de Pulmón

Tal como apuntábamos anteriormente, el tabaco no es la única causa que puede provocar un cáncer de pulmón, aunque evidentemente si eres fumador, o estás continuamente cerca de un fumador, te la estás jugando.

Existen otros factores de riesgo que predisponen a contraer este tumor, como son el haber estado expuesto durante años a sustancias tóxicas como el amianto, los hidrocarburos aromáticos policíclicos, el arsénico y el níquel.

También señala la Universidad de Navarra la exposición al radón como sustancia peligrosa. E incluso la gasolina y los productos de la combustión del diesel, así como ciertas pinturas, pigmentos y conservantes. Además, existen ciertas enfermedades, como la fibrosis de pulmón, que pueden predisponer a desarrollar un cáncer.

También se han hallado evidencias científicas, por parte de investigadores estadounidenses de la Clínica Mayo, de que en personas no fumadoras puede darse una predisposición genética a sufrir la enfermedad. Según estos médicos, variaciones en el cromosoma 13 aumentan en un 60% el riesgo de padecer cáncer de pulmón entre personas que nunca han sido fumadoras. En estos casos, dichas variaciones cromosomáticas alterarían el gen GPC5, lo que provocaría el desarrollo del tumor.

Los datos con los que partían estos científicos de la Clínica Mayo estadounidense, indican que el 15% de los hombres y el 53% de las mujeres que habían enfermado de cáncer de pulmón nunca habían fumado, o lo habían hecho de manera muy ocasional con menos de 100 cigarrillos a lo largo de toda su vida.

Síntomas del Cáncer de Pulmón

Ya se trate del cáncer de pulmón que afecta a células pequeñas, o del que afecta a células no pequeñas, los síntomas que se dan en uno y otro caso son muy similares. Dolor torácico, tos, inapetencia, dificultad para respirar, pérdida de peso fortuita, sibilancias, debilidad, hinchazón de la cara, ronquera y cambio en la voz.

Hay algunos síntomas más específicos de un tumor que afecta a células más pequeñas, como son el dolor de huesos, mostrar un párpado caído, expulsar sangre con la tos, anomalías en las uñas y dolor o debilidad en el hombro. Cuando se sufre cáncer de células pequeñas del pulmón también puede aparecer la fiebre, aunque la fiebre es síntoma de otras muchas enfermedades.

Metástasis cáncer de pulmónEl mayor peligro de esta enfermedad es que, cuando notemos estos síntomas, significa que el cáncer está dando evidencias de su presencia en nuestro organismo, y ya se está adueñando del mismo a pasos agigantados.

Por ello, lo deseable sería realizarse revisiones periódicas de los pulmones, especialmente si en nuestra vida hay factores de riesgo, como el hecho de ser fumador, o haberlo sido (no importa cuántos años lleves sin fumar), el estar en contacto con el humo del tabaco o cualquiera de las otras sustancias tóxicas que hemos citado, o tener antecedentes de la enfermedad en la familia. La prevención nunca está de más, ya que es la herramienta más importante para una detección precoz de cualquier tipo de cáncer.

Tratamiento del Cáncer de Pulmón

Según el Instituto Valenciano de Oncología, con la detección precoz la incidencia del cáncer de pulmón podría reducirse en un 80%, siempre que se detecte en el primer estadio de la enfermedad. En este punto, el cáncer todavía es pequeño y no se ha diseminado a los ganglios linfáticos.

Lo ideal, obviamente, sería que el tumor se manifestase desde un primer momento, es decir, desde su mismo nacimiento, cuando todavía no le ha dado tiempo a diseminarse más allá del revestimiento interno del pulmón, pues en ese caso todavía hay tiempo para atacarlo y para analizar y observar la evolución del mismo con el fin de acertar mejor con la cura.

Hay países donde la población está habituada a someterse a amplios reconocimientos médicos con periodicidad. Hay que aparcar los miedos, ya que hacerse estudios médicos no implica que vayas a enfermar, ni tampoco descarta que sí lo hagas, pero sin duda, la tasa de supervivencia será mucho mayor en las personas que consiguen controlar sus dolencias desde un origen sin permitir que el problema se haga más grande.

Aunque no con toda la incidencia que sería deseable, las sociedades modernas intentan inculcar en la población la necesidad de realizar análisis preventivos de partes de nuestro cuerpo como la vista, los oídos o nuestros dientes, especialmente entre la población infantil. Y la sanidad pública recomienda a sus usuarios un control periódico de los factores de riesgo que principalmente afectan a nuestra sociedad, como son el colesterol, la próstata en hombres de ciertas edades, o el riesgo de cáncer de mama en el caso de las mujeres.

Lamentablemente, aquí termina la lista de partes de nuestro cuerpo que son revisadas. Y en muy contadas ocasiones, nos sometemos a revisiones del estado de nuestros pulmones, pese a que son una parte imprescindible para nuestra calidad de vida, tanto como lo es corazón. De hacerlo, todo sería mucho más sencillo y se evitarían miles de muertes al cabo del año.

Tomografía cáncer de pulmónRecientemente, la Sociedad Española de Neumología y Cirujía Torácica ha pedido al Ministerio de Sanidad que incluya el diagnóstico precoz dentro de su cartera de servicios. Y es que pruebas como la Tomografía computerizada a bajas dosis, más conocida como TAC, pueden reducir la mortalidad hasta en un 20%.

El tratamiento a aplicar en el caso del cáncer de pulmón depende de que se trate de un cáncer en células pequeñas o de un cáncer en células no pequeñas, así como del estadio en el que se encuentre la enfermedad. Previamente el paciente se habrá sometido a un exhaustivo, riguroso, y también desagradable circuito de pruebas para confirmar la presencia del tumor, e identificar de qué tipo se trata, así como el daño que ha causado en el pulmón y en el resto del organismo. Las pruebas son diversas, y pueden incluir desde una radiografía y un cribado, hasta una biopsia en caso necesario.

Tratamiento para cáncer de células no pequeñas

En cuanto al tratamiento en sí, en el caso de tumores de células no pequeñas que todavía se encuentra en su fase I, es decir, que aún no se ha propagado más allá de los ganglios linfáticos cercanos, lo más aconsejable es la cirugía. En tal caso, se extirpará un lóbulo del pulmón, sólo una parte, o el pulmón entero, dependiendo de la amplitud del problema.

El tratamiento más temido por los enfermos, la quimioterapia, también suele utilizarse antes de la operación para mejorar el éxito de la extracción, o posteriormente para asegurarse de eliminar cualquier rastro que haya podido quedar tras el quirófano. En el caso de que el tumor sea grande y haya pasado a la fase IV, suele usarse la quimioterapia como único recurso junto con la radioterapia.

Paralelamente, para ayudar al cuerpo a enfrentarse a la enfermedad, pueden emplearse también otras técnicas, como la terapia con láser, que destruye células cancerosas, o la terapia fotodinámica, que estimula un fármaco puesto en el organismo para que luche contra las células dañinas.

Tratamiento para cáncer de células pequeñas

Cuando el cáncer afecta a células pequeñas, el pronóstico es mucho peor y la metástasis se produce mucho más rápido. En este caso, el tratamiento incluye necesariamente la toma de medicamentos, ya sea por vía oral o inyectados. Si el tumor se ha extendido, se combinan la quimioterapia y la radioterapia. Uno de los peligros de este tipo de cáncer es que puede propagarse al cerebro. Si ocurre esto, todavía queda esperanza, y el paciente cuenta con una intervención llamada radioterapia craneal profiláctica.

Sin embargo, las estadísticas no son buenas, y sólo un 6% de las personas que sufren este tipo de cáncer de pulmón sobreviven. La radioterapia serviría para disminuir el dolor y aliviar los síntoma propios de la enfermedad, como la hinchazón o la dificultad respiratoria. Y, en todo caso, para alargar la vida unos meses más, pero sin grandes esperanzas de curación.

Conclusión

La ciencia avanza cada día en todos los ámbitos de la vida, pero muy especialmente en lo que respecta a la medicina, como lo demuestra una vacuna llamada Vaxira, que triplica la esperanza de vida de los pacientes de cáncer de pulmón. Pero la mejor solución actualmente pasa por la prevención.

Abandonar malos hábitos como el tabaco, así como el contacto con otras sustancias tóxicas, adoptar un estilo de vida saludable, y someterse a controles periódicos y exhaustivos es la mejor garantía para mantener el cáncer de pulmón lejos de nosotros. Además, un estudio genético debería ser obligatorio para detectar con años de antelación posibles problemas de salud y atacar la enfermedad desde el momento más temprano posible, sobre todo si hay antecedentes en la familia.


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