Cómo deben afrontar los hombres el problema de la eyaculación precoz

“No aguanto nada”, “no le doy tiempo a disfrutar”, “ya no tengo ni ganas, para que se repita lo mismo…”. Estos y otros similares son los miedos que atrapan hasta casi aproximadamente el 30% de los hombres que padece eyaculación precoz (EP), según varios estudios científicos. Una disfunción sexual que afecta tanto a adultos como a jóvenes “produciendo un gran impacto en quien la sufre, y que además suelen ocultar”, asegura Ignacio Moncada, jefe del servicio de Urología del Hospital Sanitas La Zarzuela.

En ella, explica el doctor, destacan tres aspectos fundamentales: el tiempo, el control y el impacto que produce. Se eyacula de una forma más rápida de lo que debería ser, no se controla y esto hace que produzca un gran impacto en sus relaciones. Se trata por tanto de una eyaculación corta y descontrolada. En casos extremos, “puede llegar a darse incluso antes de la penetración, imposibilitando así completar una relación sexual ya iniciada”, añade el doctor José Jara de la Unidad de Andrología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

No hay un tiempo estimado de qué es lo que se supone “normal” o no, ya que el tiempo de eyaculación es muy variable en cada persona. Hay estudios que hablan de un minuto, otros de dos. El Manual Diagnóstico de Desórdenes Mentales (DSM), elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría, simplemente dice que lo que hay que tener en cuenta es si la eyaculación precoz causa un distress importante (estrés negativo) sobre la persona que la padece dificultando el establecimiento de relaciones interpersonales.

Causas y tratamiento de la Eyaculación Precoz

La eyaculación precoz es el cuarto problema sexual de los españoles, por detrás de la disfunción eréctil, la falta de deseo sexual y/o la desmotivación sexual en las relaciones de pareja, según Jara. Sus causas no están todavía muy claras. “Se trata de un mecanismo básicamente neurológico en el que intervienen diversos aspectos además de los psicológicos”, explica Moncada.

Hay un fuerte componente hereditario en esta alteración, “quien lo tiene, lo tiene toda la vida”. Cuando la actividad sexual es más rutinaria y tiene menos componentes de ansiedad se lleva mejor, pero “el problema sigue ahí”, insiste. Eso sí, hay fármacos que ayudan a reducir la ansiedad y hacen por tanto que el problema se reduzca bastante. Además, en España, desde 2011 hay un medicamento aprobado para esta indicación, la dapoxetina (Priligy, según su nombre comercial), que es eficaz en retrasar unos minutos la erección, según datos de estudios.

Por otro lado, la disfunción puede ser consecuencia de alteraciones urológicas como prostatitis, disfunciones tiroideas, afectaciones de causa neurológica y, más frecuentemente, añade Jara, debida a fármacos como algunos antidepresivos, antihipertensivos o estimulantes. Por otro lado, están los factores psicológicos que intervienen de manera importante en cualquier aspecto relacionado con la sexualidad.

¿Cómo abordarlo?

Las primeras experiencias sexuales condicionan en algunos casos una respuesta rápida por sobreexcitación. La pareja además debe ser comprensiva con estos casos. “Se debe entender que nadie tiene la culpa de tener este trastorno”, aclara Moncada.

Los hombres afectados están muy centrados en no fallar a su pareja. Los varones homosexuales suelen estar menos preocupados por su tiempo de eyaculación (aunque alguno hay que también se preocupan).

Así, desde el centro psicológico LaSexologia María Victoria Ramírez, profesora también del Máster Oficial en Sexología de la Universidad Camilo José Cela, explica dos factores fundamentales que hay que trabajar, además de otros aspectos más puramente psicológicos como la ansiedad, la relación de pareja si se tiene, etc. Primero, hay que cambiar algunas concepciones sobre la sexualidad como que los coitos más largos no siempre equivalen a una sexualidad más placentera y no aseguran el orgasmo femenino.

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Es cierto que en muchos casos la eyaculación precoz tiene un componente genético, hereditario, que no hay más remedio que tratar con fármacos. Pero en otros muchos casos el componente psicológico es muy importante.

Para los casos que no son estríctamente genéticos, la experiencia es un grado. Hay que usar técnicas que a uno le vayan bien para retrasar lo inevitable. Hay personas que piensan en cosas desagradables durante el coito (poco recomendable), otras piensan en asuntos intrascendentes de la vida cotidiana para retrasar la eyaculación. Otros se detienen o aminoran la marcha cuando ven que va a eyacular, lo que les proporciona algo más de tiempo.

En cualquier caso, bien sea con tratamiento médico, como con “trucos” psicológicos, tratar la eyaculación precoz es importante, porque no sólo afecta a nuestra autoestima como hombres. También afecta negativamente a nuestra pareja, y por ende, a nuestra relación sexual y personal.

Aunque no sirva de demasiado consuelo para los jóvenes, las personas que padecen de eyaculación precoz deben saber que generalmente la eyaculación se retrasa con la edad. En algunos casos hasta un 500%, lo que significa que se puede llegar a tardar hasta cinco veces más en eyacular de lo que se tardaba en la juventud. A la vejez viruelas.


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