A un joven chino de 22 años le crece la nariz, pero no es porque diga mentiras ni quiera simular a Pinocho, sino que su nariz crece y, además, no lo hace en el centro del rostro como a todo el mundo, sino en la frente. Víctima de un grave accidente de coche, Xiaolian, tuvo que ser amputado de esta parte del su fisionomía  a causa de una infección. Necesitaba una nariz nueva que recompusiera su rostro desfigurado. Y los cirujanos han decidido crear una nueva nariz en la frente. Cuando la nariz esté lista, se la transplantarán a donde debe estar.

El paciente, Xiaolian de 22 años, sufrió un grave accidente automovilístico en agosto de 2012 y no fue tratado apropiadamente, por lo que la nariz se infectó, el cartílago quedó corroído y parte de su rostro desfigurado.

Para poder reemplazarle la nariz, los cirujanos del hospital de Fuzhou, en la provincia de Fujian, colocaron un expansor de tejido de la piel en su frente e implantaron un cartílago de sus costillas, que cortaron en forma de nariz.

Fuente: BBC

No es la primera vez que vemos crecer miembros del cuerpo humano en lugares donde no le es propio. La ciencia, afortundamente, ha avanzado hasta el extremos de permitirnos ver escenas tan sorprendentes pero que, de aquí a poco tiempo, ya nos habremos acostumbrado a ellas. Quién sabe si estos médicos, pensaron en el invento inspirándose en viejos modelos de monstruos y seres amorfos que, para asustarnos a los niños cuando éramos pequeños, o para atraer la atención morbosa en el cine de niños y mayores, recreaban como especies mutantes sin sentimientos ni emociones. Pobres monstruos.

Hoy sabemos que no existe tal monstruosidad, sino que previamente, su mal va calificado con algún extraño nombre que explica, o intenta explicar la realidad. Ahí tenemos al hombre árbol, cuyas callosidades provocadas por tumores le dan semejante apariencia, o el hombre elefante, con su enorme trompa imaginada por el colectivo, pues en realidad, no existe tal trompa, y sólo el crecimiento o hinchazón desmesurada de algunas partes del cuerpo.

Poco iba a imaginar Mary Shelley cuando ideó su escalofriante Frankenstein, que el loco doctor, con su fantasía desbordada y obsesión por crear vida, iba a sembrar precedente, dando el primer paso hacia una idea que, con el tiempo iba a hacerse realidad de esta forma tan beneficiosa, aunque igualmente mágica de crear vida para sustituir miembros amputados, en lugar de una fría y rígida prótesis artificial.

Crear una nariz en la frente, ha de ser algo así como cortar, unir, coser y rezar con ser agraciados con ese soplo de vida que necesitan órganos y tejidos para funcionar, al mismísimo monstruo de Mary Shelley. Aunque los tiempos, y la ciencia, han conseguido que, lejos de ser una monstruosidad, sea una maravilla científica. Digna de admiración. Sólo queda esperar a ver cuántas maravillas más podemos conseguir. Y la fantasía, ya lo ven, sirve para algo, a veces incluso para salvar vidas, o al menos para mejorarlas.


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