El que más y el que menos, ha sufrido alguna noche de insomnio y de días en sin vivir por culpa de los miedos y las preocupaciones. Sin embargo, y como nos advierten una y otra vez los psicólogos, la mayoría de nuestros temores son infundados, y es que nos pasamos la vida temiendo cosas que al final nunca suceden. Hay una lista de cosas que compartimos entre casi todas las personas y que no deberían quitarnos el sueño por lo insignificantes que son en sí mismas. Pero pese a todo, nos lo quita. Hay que aprender a relativizar.

Es tardísimo y por más que se mueven la manecillas, los carros no avanzan, estrés seguro, pero lo cierto es que por más que te enojes y pelees no lograrás nada bueno. Por ello el mejor tip es sonreír a los pobres que como tú están atascados, ahora que si estás acompañado o vas en el bus tienen un punto a tu favor, quizá sea un buen momento para sostener una charla con quien está a tu alrededor, si no te libra de llegar tarde al menos sentirás que el tiempo corre más rápido.

Que levante la mano quién no haya que tenido que lidiar alguna vez con un compañero molesto. Ante la multitud de personalidades, inevitablemente, tarde o temprano te encontraras con alguien que no te caiga del todo bien. Pero acéptalo, por más gordo que te caiga debes admitir que también tiene cualidades como todos y si pasas más tiempo tratando de descubrirlas que criticándolo aliviaras tu estrés.

Pensar en lo que los demás dicen y piensan al respecto puede llegarnos a afectar. Más si nuestro amor propio no anda del todo bien. Pero nunca olvides que los dimes y diretes van y vienen, los años pasan y desgastan nuestro exterior pero no lo que somos por dentro, así por qué mejor no te concentras en pulir lo que eres y desarrollar un grado razonable de autoestima. Ponerse pequeñas metas día a día puede ayudarte a hacerte una persona más agradable.

Fuente: Planetacurioso.com

Los seres humanos somos únicos en nuestra especie y cada persona es un mundo. Esto dicen. Pero en el fondo, ni tanto ni tampoco. Todos nosotros compartimos miedos, y somos siameses en preocupaciones, aún aparentando ser una persona desenvuelta y desenfadada albergamos miedos inconscientes. Tener pudor y sentirse inquietos forma parte de nuestro kit de supervivencia, es algo natural. Pero nos lleguen a quitar el sueño no tiene sentido.

En la lista de preocupaciones compartidas se encuentra: El tráfico, el dinero, los compañeros de trabajo, el aspecto físico, invitados a nuestras cenas, hablar en público, el aspecto físico, tramitar documentos, que nos dejen plantados en una cita y mudarnos de casa. Sin embargo, ni el atasco mayor puede robarnos el tiempo si sabemos sacarle partido, hay placeres gratuitos, hasta el compañero más hueso tiene algo bueno que ofrecernos, los invitados lo que buscan es tu buen trato y no que seas buen cocinero, quienes nos conocen nos quieren por lo que somos.


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