Ha ocurrido en Filipinas. Y aunque pensábamos que los filipinos eran todo seriedad, nos hemos equivocados. Los filipinos también creen en el humor, en el amor verdadero y, sobre todo, entienden que no todo es trabajar. O eso es lo que debe pensar un congresista filipino, Ashley Acedillo, quien interrumpió un acalorado debate en plena sesión del Congreso para proponer matrimonio a su novia. La declaración de amor, a la vieja usanza, con inclinación de rodillas y, por supuesto, el anillo. Ella dijo sí. El resto de congresistas, lejos de enfadarse, hicieron cola para felicitar a la pareja.

El congresista Ashley Acedillo llamó a su novia desde una galería para que bajara y le pidió de rodillas que se casara con él.

A pesar de lucir algo abochornada por toda la atención, la mujer, Maria Ocampo, respondió que sí y aceptó un enorme ramo de flores.

Fuente: BBC

Cierto es que la filipina es una economía emergente y que la situación política allí es sin duda mucho mejor que la que estamos atravesando en otros países. Y es que imagínense la que podría montarse si, supongamos por suponer, por una de estas casualidades locas que tiene la vida, al Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, le diera en pleno sesión parlamentaria declarar su amor a Soraya Sáenz de Santamaría. La que podría montarse es menuda!

A lo mejor los congresistas filipinos, pensando eso de que están en una democracia representativa han querido compartir su estado sentimental en público, así como su dicha. Desde aquí felicitamos a los contrayentes enamorados, por supuesto. Especialmente, porque nos quedan lejos. Que si fuera en España, Italia u otro país vecino con la crisis y la prima de riesgo persiguiéndonos los talones, iba a salirles la broma barata.

Aunque no es tan descabellado, si somos de esos que asistimos,  o presenciamos en televisión los debates parlamentarios. Un circo parece. Nada diferente. Y ni qué decir, las comparaciones son odiosas, que una sesión en el Congreso nada tiene de semejanza con una reunión de empresa de cualquier marca conocida o no con sus empleados. Si estimáramos el bienestar de un país por el comportamiento de sus congresistas, qué de errores cometeríamos. Y es que a más problemas, políticos más imbéciles. ¿O es al revés?

Hacer una declaración de amor en el Congreso puede tener cabida si hay un momento de asueto, pero si estáis en medio de un debate acalorado, es el remedio ideal para calmar los ánimos. Y es que seguro que, con mayor optimismo, el resultado de la discusión posterior, lograría aclarar las dudas y llegar a mejor puerto que con el ambiente caldeado de antes. ¿Qué piensan de esto los filipinos de a pie? Debate hay, seguro, tanto como felicitaciones y disgustados por semejante actitud poco profesional.

¿Es correcto mezclar intereses personales con intereses políticos? ¿Es ético mezclar deber con placer? ¿A alguien le sigue quedando alguna duda de que los encuentros políticos son como un circo para jugar los políticos como niños y entretener a la audiencia?


Si te ha gustado el artículo compártelo y participa dejando un comentario. Gracias por colaborar.

Noticias relacionadas:

«