Descubren un pez muerde testículos en el río Sena

Puede sonar al nuevo juguete sexual de venta en tiendas de sex shop y productos eróticos, y sin embargo, el “pacu” no es precisamente un juguetito para dar placer. Lejos de eso, se trata de un animal, en concreto una especie de pez que ha aparecido en aguas del Sena, en Francia,  y que tiene una curiosa afición, que es atacar los testículos de los hombres. Como nacido de una venganza humana, tal vez de una mujer despechada, más curiosa aún que el hobby de este pez muerde testículos, es que la especie tiene unos dientes muy similares a los humanos.

Un pescador parisino ha encontrado un pez «devoratestículos» y que poseía dientes extrañamente parecidos a la dentadura humana, según The Telegraph.

Las autoridades policiales han salido a tranquilizara los vecinos especificando que era un pez conocido como «pacu», un pez de la familia de las pirañas.

Este pez de agua fría tiene el apodo de «devorador de testículos» porque ataca específicamente el aparato genital del hombre.

Natural del Amazonas y del Orinoco en el sur del continente americano, estos peces provocan la muerte por desangramiento en muchos pescadores después de perder sus testículos a causa de sus poderosas mandíbulas.

Fuente: La voz de galicia

Si salir a a faenar no fuera suficiente aventura para nuestros pescadores, expuestos a un sin fin de peligros en las maliciosas e inesperadas tempestades bajo la atenta mirada de un mar enfurecido cuando menos te lo esperas, ahora un nuevo desafío se suma a los ya conocidos por los marineros, y esta vez, el enemigo es un ser que satisfaría las ilusiones y expectativas del mismísimo Steven Spielberg.

Al tiburón la mandíbula se le ha quedado pequeña y le ha nacido un competidor que, pese a ser de menor tamaño, viene sin duda con mucha más mala leche, especialmente para con los hombres. Apuesto a que más de un varón que esté leyendo estas líneas, a partir de ahora va a pensárselo mucho más antes de meterse al agua.

Como creo acertar cuando pienso que, en estos momentos, hay más de una mujer frotándose las manos, mientras pone a trabajar su ingenio vengativo, aunque sea únicamente en su imaginación, acordándose de alguna que otra ex-pareja.

Cómo ha llegado a parar este pez muerde testículos natural del Amazonas a las aguas francesas es una incógnita, aunque se sospecha la respuesta, y es que posiblemente fue algún incauto, tal vez un coleccionista irresponsable, quien habiendo adquirido previamente al pez devoratestículos por algún medio poco lícito, se cansó de él y lo arrojó al río.

Qué podemos decir. Nada más que el autor de semejante tropelía debería tener en cuenta que el pasado siempre retorna. Si yo fuera él, por si acaso, me pondría un protector de testículos y no me lo quitaría ni para sentarme en la taza del váter, por si las moscas…, o mejor dicho, por si los “pacus”.


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