Detectan miles de intentos de acceso a páginas porno a través de Internet en el Parlamento Británico

Aunque no debiera faltarles la seriedad y buenas maneras, los parlamentarios o, como han preferido calificarlos, el “personal” del Parlamento Británico, han debido pensar que con tanto trabajo necesitaban un tiempo de relax. Y ni cortos ni perezosos han ido a buscar este placer en las páginas de internet, claro. Hablamos de sexo, por supuesto, y de los más de 300.000 intentos de visitas a páginas porno que se han registrado en la base de datos de los ordenadores del Parlamento Británico. Parlamentarios, lores, o el humilde conserje, pasando por el personal de la limpieza. Nadie está libre de sospecha. Y luego nos exigen seriedad y sacrificio al resto de los ciudadanos.

Documentos oficiales revelan que durante 2012 se registraron un total de 300.000 intentos de acceso a páginas con contenido pornográfico desde el Parlamento británico, según informó la cadena de televisión BBC.

La Cámara de los Comunes destacó que no está claro si los intentos de acceso fueron realizados por parlamentarios, los lores u otros miembros del personal. Asimismo, agregó que la cifra podría haberse visto exagerada por un software que provoca que las búsquedas se recarguen.

La cadena destacó que las cifras varían drásticamente de un mes a otro y que, en comparación con los 114.844 intentos registrados en noviembre, únicamente se detectaron 15 intentos durante febrero.

“No consideramos que los datos den una representación exacta del número de intentos de acceso”, sostuvo una portavoz de la Cámara de los Comunes. En este sentido, resaltó que algunos de los intentos podrían estar derivados de las páginas que generan varias ventanas durante una sola visita, o aquellas que vinculan a otras páginas a través de pop ups.

Fuente: El Almeria.es

Cualquiera diría viendo la cara y el carácter de algunos ingleses, que con la pinta de estirados que tienen pueden estar locos por el porno. Pero sí señor, por sus cabezas sí que pasan ideas calenturientas y les gusta, como a todo hijo de vecino, jugar con el morbo.

Sin embargo, la noticia que nos ocupa no hace referencia a cualquier hijo de vecino, sino a señores con un alto cargo, elevado sueldo y una más que importante responsabilidad, si tenemos en cuenta las tareas a las que se dedican en su horario de trabajo.

Mientras debatimos sobre guerras, conflictos, recortes sociales y otras lindezas que afectan a la ciudadanía inglesa y de medio mundo, sus políticos se entretienen mirando páginas porno. Si ya era sorprendente el revuelo que la novela sobre el sexo Las sombras de Grey había levantado en los ingleses, hasta el punto de incrementarse las consultas médicas de urgencia por llevar a cabo prácticas peligrosas, saber que los parlamentarios dedican sus horas, retribuidas y premiadas económicamente, a llevar a acabo actividades de interés personal, privado y máxime de contenido sexual, no sorprende, sino que indigna. Y tendrán la cara de plantarse frente ante la ciudadanía y encima pedir sacrificios.

Hasta aquí hemos pintado la noticia de una forma algo sarcástica, pero lo cierto es que la mayoría de la información que circula por Internet está relacionada con la pornografía. Prácticamente la totalidad de las personas que navegan por Internet, en un momento u otro de sus vidas han visitado páginas porno, o al menos, páginas con contenido erótico.

Esta práctica es absolutamente normal, pues está al alcance de cualquiera con un ordenador, una conexión a Internet y un ratón. Es más, a veces se nos presenta contenido pornográfico en nuestros ordenadores mientras visitamos páginas web que no tienen nada que ver con el porno.

Las personas mayores pueden hacer lo que deseen, pero el peligro de que este tipo de información pornográfica sea accesible para todo internauta de forma tan sencilla está en que puede causar daños a los niños que cada día acceden a Internet a edades más tempranas.

Tenemos claro que no se pueden poner puertas al campo, pero que el 90% de la información que circula por la red sea de tipo pornográfico o erótico debería hacernos reflexionar sobre el tipo de sociedad en la que vivimos.


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