Hace tiempo que los médicos vienen investigando si el azúcar es una droga para los niños. Y es que hay quienes aseguran que una dieta con un exceso de azúcar puede causar hiperactividad. Alergias, sobredosis, no se sabe cuál es el motivo, pero quienes sostienen que cuando un niño ha consumido elevadas dosis de azúcar altera su conducta, no tienen pruebas de peso para demostrarlo. El tema no es baladí, ya que en los últimos años, el número de niños hiperactivos y con desequilibrios conductuales ha ido en aumento, al compás de un incremento en el consumo de comida basura.

Hasta el momento no hay evidencia sólida de que la cantidad de azúcar que se consume en las fiestas hace más hiperactivos a los niños.

Se han publicado menos estudios sobre este tema recientemente pero algunos investigadores siguen buscando el vínculo entre el alto consumo de azúcar durante un período largo y TDAH (4).

Señalan que así como la ingestión de azúcar en Reino Unido y EE.UU. ha aumentado en los últimos dos siglos, también ha aumentado la diagnosis de TDAH en los últimos años.

Pero eso sigue siendo sólo una correlación y los autores del estudio subrayan que se necesita más investigación para que se pueda comprobar un vínculo causal.

A pesar de sus mejores esfuerzos, las causas de TDAH siguen siendo desconocidas.

Fuente: BBC

De toda la vida, ha habido niños gordos y flacos. De toda la vida, los niños han sido tímidos, retraídos o traviesos. Sin embargo, en los últimos tiempos, ha aumentado notablemente el consumo de comida basura y la dieta, pese a tener mayores recursos, se ha vuelto más artificial e insana, abusando de golosinas aún en las tomas que podemos considerar como acto de alimentación propiamente dicho. Es decir, comemos peor que antes. Y pasa que la ciencia ahora, intenta buscar explicación a todo, incluso al por qué de los niños hiperactivos.

¿Tiene relación el consumo de azúcar y la hiperactividad? ¿Los niños golosos son más nerviosos? Para responderse a las preguntas, investigadores han observado, y nos invitan a observar el cambio caricaturesco del comportamiento de nuestros niños antes, durante, y después de una fiesta infantil. Dicen que el niño llega modosito, comienza a servirse un festín de alimentos azucarados y, a medida que avanza la fiesta, se van poniendo más y más nerviosos y revolucionados. Vamos casi como ocurre con los adultos y el alcohol en las reuniones familiares.

Las investigaciones siempre, muchas de ellas, pecan de jocosas. Ellos mismos admiten que no hay evidencias de una relación azúcar-TDAH, y sin embargo, no recuerdan las fiestas infantiles de su infancia, donde los bolsillos y las culturas de las madres no permitían tanto festín, y la factura del dentista pesaba más que la felicidad del niño. Y entonces, en nuestra generación, y en la de nuestros padres, los niños reunidos éramos igual de trastos.  Los niños cuando se juntan juegan, y cuando juegan, le dan a la imaginación y se excitan, ¿Y quién no?


Si te ha gustado el artículo compártelo y participa dejando un comentario. Gracias por colaborar.

Noticias relacionadas:

«