Siempre hemos creído que en estaciones de frío era cuando más expuesto estábamos a coger un resfriado, y que si con bajas temperaturas no te abrigas terminarías muriendo de pulmonía. Y lo cierto es que, ahora que los científicos investigan todo queriendo llegar a la causa última de cada uno de nuestros males, curiosidades y aspectos curiosos de la vida y del planeta, se está llegando a la conclusión de que la culpa de nuestros resfriados no la tiene el frío, sino las costumbres que adoptamos cuando bajan las temperaturas. A fin de cuentas, el responsable de la gripe es un virus, no olvidemos eso!

Durante siglos ha perdurado la idea en muchas partes del mundo de que si uno se expone a bajas temperaturas, le da gripe. Y que es peor si se moja.

Estudios hechos en Alemania (1) y Argentina (2) encontraron una incidencia más alta de resfríos en invierno, mientras que en países más cálidos como Guinea, Malasia y Gambia, aumenta durante la estación de lluvias.

Se podría concluir que el clima frío y mojado causa resfriados, pero hay una explicación alternativa: cuando la temperatura es baja o está lloviendo, pasamos más tiempo encerrados, compartiendo espacios reducidos con otra gente y sus gérmenes.

Una teoría es que cuando baja la temperatura del cuerpo, los vasos sanguíneos de la nariz y la garganta se contraen. Esos vasos son los que distribuyen las células blancas que repelen infecciones. Si menos de estas células llegan a la nariz y garganta, las defensas contra el virus de la gripe están temporalmente más bajas.

Fuente: BBC

Lo cierto y verdad es que por mucho experimento que han hecho, y por muchas pruebas y datos que han barajado los científicos, finalmente no han logrado ninguna conclusión fiable. Con ello podríamos afirmar que estamos igual que antes, y que las abuelas, por mucho que nos empeñamos en ignorar sus sabios consejos por considerarlos cosas de viejas, siguen siendo las grandes sabias. Y si no, miren y comparen a las abuelas. Ganan en belleza, pese a los estragos propios que trae aparejado cumplir años, evidentemente, pero son más bellas y saludables que muchas mujeres maduras, e incluso que más de una joven de hoy en día.

Contamos con mil productos de belleza, y con unas costumbres, a la luz más sanas, mejores y más estrictas dietas, alimentación menos grasa y más cuidada, mayor tiempo dedicado al gimnasio y a buscar remedios para estar delgada, y sin embargo, las abuelas, que no tenían ni recursos, ni costumbres, ni tiempo de cuidarse tanto, tampoco eran monstruos, ¿O sí? Hay personas que superan la barrera de los cien años sin haberse cuidado como lo hacemos los jóvenes, y ahí están, superando en vida y salud a muchos veinteañeros.

Conclusión: algo de razón tendrán las abuelas, que aunque no tengan títulos universitarios, llevan la sabiduría del campo y del esfuerzo y la necesidad, y lo más importante, la experiencia. Que ahora rechazamos consejos si no vienen de un médico, y ellas, conservaban las experiencia empírica de sus antepasados. Y no hay ciencia que les quite la razón. Al menos, en cuanto a los resfriados.


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