El filipino que quiere ser Superman

Todos los niños sueñan con ser superhéroes y se convierten en sus ídolos en sus ratos de juego con los amigos, o durante momentos de disfrute con la lectura de sus cómic y el visionado de sus películas. Supermán, Batman, el Capitán Trueno, o Wonder Woman, y así hasta agotar la lista de héroes con habilidades especiales que nos prometen una vida de aventuras y buenas acciones. Pero algunos, pese a cumplir años, no superan su admiración y llegan a convertirla en obsesión. 5.300 euros y 13 operaciones es el precio que un filipino está dispuesto a pagar para parecerse a Supermán.

Herbert Chavez tiene un auténtico museo de objetos de Supermán, con más de 5.000 artículos, pero su amor por el personaje de cómic le ha llevado hasta cotas inimaginables: se ha modificado la nariz, ha marcado su mandibula, se ha realizado unos implantes en los pectorales y en los glúteos e incluso se ha blanqueado la piel para tener un tono más acorde al personaje norteamericano.

Para colmo, pasea vestido de Supermán y les habla a los niños de los valores que defiende su héroe, según ha publicado el británico Mirror.

Fuente: El diario montanes.es

Si álguien te dice que quiere ser superhéroe, no debe extrañarte mucho. Los superhéroes, especialmente los de los cómic de antaño, son seres que poseen una serie de habilidades exclusivas y que hacen de ellos personajes excepcionales con cualidades y dotes de sobra para restablecer la justicia perdida y poner orden en una sociedad dominada por el caos.

Ha sido el deseo secreto de todos los tiempos. Luchar por lo justo, defender a los débiles, castigar a los malos, ser invencibles, pasar desapercibidos, jugar con el misterio y, para colmo, sentirse deseado por las chicas más guapas. ¿Quién podría sucumbir ante semejante promesa de vida aventurera y fantástica? Si lo analizamos, lo preocupante, sería precisamente que un niño no quisiera ser superhéroe.

No obstante, todo sueño de niño termina disipándose amarrado en la pegajosa y sucia realidad de la vida, que nos obliga a mantener los pies sobre la tierra, no sólo colocándonos barreras insuperables que nos demuestra que estamos bien lejos de ser un Supermán, sino imponiéndonos además obligaciones que nos roban tiempo y energías para dedicarnos a esas labores humanitarias que nos exige tanta energía sobrenatural. Y es que la vida es un continuo devenir donde no sólo nos tropezamos con piedras, sino a veces con verdaderas kriptonitas.

Pese a todo, todavía queda lugar para la esperanza. Aún quedan soñadores que no cejan en su empeño de ser superhéroes les cueste lo que les cueste. Y 5.300 euros más 13 operaciones, es lo que le ha costado a este filipinos de 35 años asimilarse físicamente a su admirado Supermán. Además, posee unos 5.000 artículos de este cómic, lo que le convierte automáticamente en el mayor coleccionista del mundo. No sabemos hasta dónde llegará este Supermán filipino . Pero no ha tenido reparos incluso en blanquear su piel para parecerse más al héroe americano del traje azul y la capa roja.


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