El insomnio continuado multiplica por tres las probabilidades de padecer insuficiencia cardíaca

Si usted tiene habitualmente problemas para conciliar el sueño y no acostumbra a descansar lo suficiente, sepa que sus posibilidades de sufrir una insuficiencia cardiaca son tres veces más altas que las de quien duerme a pierna suelta. Así lo atestigua un estudio publicado esta semana en la revista ‘European Heart Journal’.

Hasta ahora, no se conocía a ciencia cierta si el insomnio en personas sanas podía influir de alguna manera en su riesgo de desarrrollar algún problema del corazón en el futuro. Por eso, los autores de esta investigación quisieron analizar a fondo la cuestión e hicieron un seguimiento a 54.279 personas, con edades comprendidas entre los 20 y los 89 años, durante más de una década (11 años).

“Observamos que las personas que afirmaban tener dificultades para conciliar y mantener el sueño y que además no se levantaban por la mañana descansados [es decir, no tenían un sueño reparador] tenían tres veces más posibilidades de desarrollar insuficiencia cardiaca”, explica Lars Laugsand, del Departamendo de Salud Pública de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y principal firmante del trabajo.

Esto no significa que exista una relación directa de causa efecto, subraya el especialista. “Sería necesario realizar más investigaciones y, si se confirmase su responsabilidad, como “es una condición fácilmente tratable, aportaría ventajas adicionales en la prevención de problemas coronarios”, remarca.

Coincide con su punto de vista Enrique Asín Cardiel, jefe de servicio de Cardiología del Hospital La Zarzuela y Hospital San Francisco de Asís (Madrid). “No se pueden extraer conclusiones definitivas, sólo que las personas con dificultades de sueño tienen más probabilidades de presentar insuficiencia cardiaca”.

Las causas

Aunque, tal y como reconocen los responsables de la investigación, la razón de esta asociación no está clara, probablemente tenga mucho que ver con que “el insomnio puede estimular un tipo de hormonas (como la adrenalina) que hacen trabajar más al corazón, suben la presión arterial y el consumo de oxígeno por parte del músculo casrdiaco”, tal y como aventura el doctor Asín Cardiel. En la misma línea se pronuncia Julián Villacastín, director del Instituto de Cardiología de este Hospital Clínico San Carlos, quien cree que, de alguna manera, “la alteración de los transmisores implicados en el sueño acaban desarrollando insuficiencia cardiaca”.

Desde el punto de vista científico, coinciden ambos especialistas, “se trata de un estudio sólido y muy bien realizado“. Laugsand y su equipo hicieron un largo seguimiento (desde 1997 hasta 2008) a más 54.279 personas incluidas en el Nord-Trondelag Health Study, un estudio epidemiológico que se realiza en Noruega.

Al comienzo del estudio, se les preguntó sobre sus dificultades para conciliar y mantener el sueño y si a la mañana siguiente se despertaban cansados (signo de tener un sueño no reparador, uno de los síntomas de insomnio). Se sometieron a exámenes clínicos (colesterol, presión arterial, diabetes, peso, etc.), describieron sus estilos de vida (ingesta de alcohol, tabaco, actividad física…), se tomó nota acerca de su educación, edad, sexo y si tomaban alguna medicación. También se valoraron los síntomas de depresión y ansiedad y los antecedentes cardiovasculares.

Como señala el doctor Asín Cardiel, “la causa más frecuente de insuficiencia cardiaca es la enfermedad coronaria, por ejemplo, pacientes que han sufrido infarto de miocardio o que tienen una lesión en la válvula”.

Teniendo en cuenta los factores de riesgo que pueden influir (hipertensión, diabetes, historial coronario), “vimos que el riesgo de insuficiencia cardiaca aumenta de forma moderada ante un signo de insomnio, pero cuando se sumaban tres (dificultad para conciliar y mantener el sueño y descanso insuficiente), las probabilidades se multiplicaban por tres”.

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Aunque en esta noticia se indica claramente que hay que realizar algunas comprobaciones adicionales, lo cierto es que se trata de un estudio de larga duración, a un número de personas muy significativo y con unas bases científicas muy sólidas, por tanto, hay que tomarse muy en serio sus conclusiones.

Puede que este estudio no sólo indique la posibilidad de multiplicar por tres las enfermedades del corazón en las personas que padecen insomnio por causas fisiológicas. Quizás afecte también a las personas que duermen poco porque se acuestan tarde y se levantan muy temprano.

En España esto último es muy frecuente, dado que disfrutamos de buen tiempo y la gente está en la calle mucho más tiempo que en otros países con peor clima. En mi caso por ejemplo, raro es el día que duermo más de seis horas. Soy perfectamente consciente de que esto no es bueno, pero entre la familia, la televisión, el ordenador, el móvil y que me tengo que levantar todos los días a las 6:30 de la mañana, sencillamente es imposible que duerma más de seis horas los días laborables. Y aunque los fines de semana me tomo la revancha y duermo a pierna suelta, mucho me temo que así no se soluciona el problema.

Parece claro que las personas que padecen insomnio deben tratalo cuanto antes, y los que dormimos poco porque el día nos parece que tiene demasiadas pocas horas, deberíamos acostarnos antes. Las personas vivimos cada vez más tiempo y un buen sueño reparador cada noche nos dará una mejor calidad de vida.

 


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