Se quita, o más bien se neutraliza. Esto es lo que han intentado conseguir y, de hecho dicen haberlo logrado, científicos brasileños. Han creado unas cápsulas que eliminarían el mal olor de las flatulencias. Para que esto se produzca, utilizan un ingrediente natural que tenemos todos en la cocina e igualmente pestilente que los gases, nos referimos al ajo. Sin embargo, el poder antioxidante del ajo y su poder desodorante, conseguiría correguir el desequilibrio microbiano causante del mal olor que desprenden las flatulencias intestinales. Si son sufridores de este mal tan común y están hartos de pasar verguenza en público, ya tienen un medicamento.

“El aceite de ajo es rico en antioxidantes y sustancias desodorantes y combate la disbiosis (desequilibrio microbiano) intestinal, la disfuncionalidad del colon, que aumentan el mal olor de las flatulencias”, dijo el miércoles a la AFP Joseth Gimenes, farmacéutico de la empresa Pholias que comercializa el producto.

Interrogado sobre el fuerte olor que el ajo puede dejar en la boca, tan desagradable como el de los pedos, Gimenes respondió: “La cápsula de ajo empieza a ser digerida en el estómago pero la mayor parte se libera en el intestino, lejos de la boca, por lo que no hay riesgo de mal aliento”.

Fuente: El solonline

Me viene el recuerdo de varios enemigos acérrimos del ajo. Uno de ellos es el conocido por todos Conde Drácula. Otra es la ex spice girls pija pijísima la británica Victoria Adams. Ambos, sabemos de su aberración al ajo. El primero de ellos porque el ajo viene a ser como la criptonita para supermán, poco menos que mortal. La segunda, porque cuando uno tiene un rebote pelotero cualquier excusa es buena, y le dió por argumentar que España olía a ajo, ganándose la enemistad de los españoles cuando se encaprichó de que su flamante esposo, el futbolista David Beckam debía jugar en equipos de mayor categoría que el Real Madrid.

Sin embargo, no hay que ir tan lejos, y aunque no sólo los pijos (no olvidemos que el Conde, además de vampiro, es Conde, detestan el ajo, por contra hay quienes adoran a  este tubérculo. Por Andalucía lo sabemos bien, y poco nos importa que se rumoree, pues únicamente son rumores, que el ajo deja un olor desagradable en el aliento. Muchas de las recetas típicas andaluzas llevan ajo, y los andaluces no destacan precisamente por el mal humor y los malos humos. Todo lo contrario.

De entre las virtudes del ajo, destaca su poder antioxidante, su poder para mejorar la circulación sanguínea y su capacidad antibacteriana. Los canaricultores emplean el ajo cuando sus aves presentan alguna enfermedad pues les sirve como un potente preventivo de múltiples enfermedades.

Y para culminar las virtudes del ajo, vemos que los brasileños han descubierto que, como el refrán canta “Las manchas de mora, con otra verde se quitan”, aquí vamos a contar que el mal olor con el mal olor del ajo se quitarán. Y es que el ajo es la base de un medicamento antiflatulencias que más de uno no dudará en adquirir en cuanto se ponga a la venta.


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