Si estás ansioso por saber de qué país se trata, ya no te hago esperar más. Estos árboles que parecen sacados de un cuento de Hada están en Australia. Pero no son de cuento, aunque sin duda puedan parecerlo, y podamos creerlo al leer la noticia. El tema no tiene trampa ni cartón. Son árboles de oro de verdad. O más bien, recubiertos de oro. No son tampoco una especie rara de árboles, sino de un árbol tan común como el eucalipto, porque evidentemente, el oro no crece en los árboles. Pero el oro del suelo, es absorbido por sus raíces.

Las raíces de estos eucaliptos escarban decenas de metros hacia el interior de la tierra en busca de humedad, al punto en que llegan a recónditos yacimientos de oro, el cual absorben en pequeñas partículas que al final se materializan en las hojas.

Los científicos encontraron partículas microscópicas de oro con un diámetro del 20% de un cabello humano en las hojas de los eucaliptos.

El estudio revela que “el oro es probablemente tóxico para las plantas, y por eso lo desplazan a sus extremos (hacia las hojas) para reducir el efecto de posibles reacciones bioquímicas”.

Fuente: El solonline

La gallina de los huevos de oro ya tiene quién le haga competencia. Decimos que los cuentos son pura fábula, pero a pesar de ello, han debido inspirarse en la realidad. Y, en ocasiones, la vida se transforma en cuento de Hadas. La magia sucede porque la naturaleza es mágica en sí. Estos árboles de oro, seguro hacen las delicias románticas de los druidas y personas que tienen como religión la adoración a las fuerzas de la naturaleza, un grupo que aunque pertenezca a tiempos pasados, todavía hoy quedan quienes lo practican. No es de pobres adorar al árbol y ahora lo vemos.

No obstante,  y aunque algunos niños creen que la leche, o los huevos nacen del supermercado, o que habitualmente, frente a niños caprichosos decimos aquéllo de “El dinero no crece en los árboles”, ahora tendremos que callar un poco nuestra prepotente sabiduría. Pero bromas aparte, todos sabemos que el oro no es un vegetal, ni sale de una planta. Pues menudos sudores han derramado los buscadores de oro para encontrar una partícula. Científicamente, nos explican que el suelo australiano es sumamente rico en oro, y que las raíces del eucalipto, son capaces de absorber sus partículas doradas.

Pese a lo maravilloso del asunto, y la innegable belleza de las hojas bañadas en oro de estos ejemplares, no es todo tan maravilloso. Como le sucedió al rey Midas, un exceso de oro, puede acabar con tu vida. Y por esta razón, por su toxicidad, los árboles expuestos al oro, tratan de expulsarlo de su organismo, pues de lo contrario, podrían enfermar y morir, que también los árboles enferman y mueren. De ahí que el oro pueda apreciarse precisamente en los extremos de sus hojas.

En cualquier caso, estos árboles de oro quedarían fantásticos como regalo para esta Navidad. ¿No crees?


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