Dos científicos alemanes acaban de descubrir las bases secretas que explican y confirman el teorema de Gödel. Pero, ¿qué es el teorema de Gödel? Para legos en asuntos de ciencia, y aún en matemáticas, resulta ciertamente complejo de entender. Pero el resumen que los investigadores nos hacen para que medio lo entendamos es que en base a los principios de la lógica, tiene que existir un ser superior que es quien domina, controla las situaciones. Es decir, existe un ser supremo. ¿Significa esto que la ciencia confirma que Dios existe y es real? Los estudiosos prefieren hablarlo en términos tecnológicos.

A finales de los años setenta, Gödel argumentó que, por definición, “no puede existir nada más grande de un ser supremo”, y propuso mediante argumentaciones lógico-matemático la existencia de Dios. Su intención era demostrar que el llamado argumento ontológico -de un modo puramente lógico- de la existencia de Dios es válido.

Ahora, los científicos han demostrado, con un MacBook ordinario, que su argumentación era matemáticamente correcta. En este sentido, los investigadores han subrayado que este trabajo, publicado en Arxiv.org, “tiene más que ver con la demostración de que una tecnología superior puede ayudar a la ciencia, que con la teoría de que Dios exista o no”.

Fuente: La Vanguardia

En términos tecnológicos, pero es cierto, existe un ser supremo, superior. Y me pregunto, ¿y acaso se dudaba? No me refiero a que exista Dios, sino  a lo mismo que ellos, que haya algo o alguien que esté por encima del resto. Y es que así sucede con todo en la vida, en cualquier ámbito siempre hay un elemento por encima de los demás, en cualquier sociedad, en cualquier empresa, en cualquier hogar, e incluso en nuestro propio cuerpo, hay una parte que siempre sobresale, ya sea porque es más grande (teoría, por cierto, confirmada que tenemos una parte del cuerpo más voluminosa que la otra), o porque un perfil resulta más atractivo, amable mientras el contrario es menos favorecedor.

En los tiempos que vivimos donde se impone, valga la redundancia el ateísmo, el agnosticismo, que no son la misma cosa, lo pecaminoso sería afirmar paradójicamente, que existe Dios. Hablar en términos religiosos queda prohibido, si no de derecho, al menos sí de hecho, en los tiempos actuales. El que se atreve a nombrar a Dios, la Iglesia, o su religiosidad, se exhibe a los ojos del mundo casi como un ser demoníaco. Cuando no, como un álguien carente de sentido, lógica y racionamiento. Como un retrasado, vaya!

Pese a las críticas, la ciencia no ha podido más que confirmar la evidencia, que efectivamente, existe un supremo. Suavisémoslo hablando en jerga tecnológica y con los ordenadores como protagonista, pero el fondo, viene a ser el mismo, la importancia igual. Así como el enigma, porque la eterna pregunta, el misterios indescifrable, al menos para mí, continúa vivo. Un ¿qué?, ¿cómo?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿Por qué; ¿de qué manera? ¿hasta cuando?, ¿Por qué? y así un sin fin de cuestiones y dudas más que me suscita el tema hacia ese ser o elemento supremo que surge de la nada, no se sabe cómo, ni por qué.


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