En la Edad de Piedra ya había caries

Y nosotros creyendo que el único azúcar enemigo de los dientes era el de las chucherías, y resulta que no. Que los hombres de la Edad de Piedra, los cazadores, han demostrado, a través de huesos de dentaduras fósiles encontrados, que también sufría de la enfermedad más extendida por el mundo y entre naciones y razas, bueno, incluso entre las distintas especies animales. Nadie nos libra de las caries. A juzgar por los historiadores, en la Edad de Piedra ya había caries y dentistas, eso sí, muy rudimentarios. Y es que, ¿hay algo más insoportable que un dolor de boca?

Científicos han descubierto evidencias tempranas de caries dental en los esqueletos de cazadores de la Edad de Piedra en África del Norte.

Los investigadores dicen que los cazadores comían muchos alimentos procedentes de plantas y frutos ricos en azúcar, como calabacín dulce, piñones y pistachos.

Fuente: BBC

Confío en que ningún dentista me esté leyendo, o al menos, que sí lo hace, no se trate del mío. De lo contrario, bronca asegurada, y es que no voy a defender las virtudes de las golosinas, pero sí es cierto que conozco a personas que se animan a comer toda clase de chucherías sin la menor contemplación hacia su higiene oral, y que se pasan el día enganchada a los refrescos. Por supuesto, rara vez van al dentista, y la razón es que, según ellas “no les hace falta”. Desde luego, qué injusta es la vida y qué ingrato  a veces el organismo.

Seguro que más de uno está como yo, sufriendo decenas de caries, y hasta con dolores encías si fuerzan la boca algo más de lo acostumbrado, pese a tomar las más comunes de las precauciones somo son no abusar del azúcar y, si lo hace, cepillar los dientes, además por supuesto de por lo menos 2 cepillados diarios a la mañana y al acostarse. Pues ni por esas nos libramos de las caries. Pero es que el hombre de la Edad de Piedra, el pobre tampoco lo conseguía. No debemos olvidar, una norma importante en nutrición, y es que el azúcar, como la sal, también está escondida en ciertos alimentos.

Las frutas, algunas verduras y frutos secos son ricos en azúcares. Y el dato de que estos hombres primitivos tuvieran que masticar la carne casi cruda tampoco resulta alentador en base a imaginar la difícil situación en la cual tenían que verse cuando estaban afectados por los problemas orales. Los historiadores han hallado restos de lo que podría ser un rudimentario cepillo de dientes, o incluso herramientas odontológicas para “extraer” las caries. ¿Se imaginan? Y evidentemente, sin anestesia. Como no mal de muchos consuelo de tontos, creo que la próxima vez que vaya a la consulta del dentista me tomaré la cita con mayor filosofía, y me sentiré afortunada, porque al menos, los métodos actuales, imagino, han de ser, al menos, un poco menos dolorosos. ¿Se reirán mis nietos de mí en el futuro cuando ellos vayan al dentista?


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