En la piel de un anciano de 75 años

A lo mejor erré en el titular. Y es que no se trata exactamente de la misma piel, pero casi, porque hablamos de un traje que permite a los estudiantes de gerontología sentirse como si  fuese un anciano de 75 años. Y es que no hay nada como ponerse, esta vez sí, en la piel del otro. El invento, que ya en alguna peli cómica o documental médico hemos visto que se usa para sentirse como una persona obesa y vivir en primera persona los estragos del sobrepeso, parece un traje de astronauta y resta movilidad, sensibilidad y visión a  quien lo lleva.

El traje, que pesa 10 kilos, consiste en un casco y una chaqueta y un pantalón, que no permite la movilidad total de los brazos y las piernas. Tampoco la sensibilidad muscular y ni pensar en intentar en agarrar una moneda del suelo. Es casi imposible.

“Lo único que no podemos simular son los dolores que sufren algunas personas por la osteoporosis y la artritis. Pero les hacemos notar a los estudiantes para que comprendan aún mas la situación”, explicó Eckardt.

Además del cuerpo, el traje viene con otros dispositivos. El primero son unos guantes que impiden la movilidad de las manos y de los dedos.

El otro es un casco con una visera naranja que reduce la capacidad visual y la auditiva. Al estar con eso puesto, anotó Eckardt, la persona a duras penas puede orientarse sin temor a caerse.

Fuente: BBC

Tal vez algún que otro usuario mayor de 75 años me esté leyendo y se ofenda al diriguirme a él como un “anciano“. Y es que hay “ancianos” y “maduros”, y no es el DNI quien lo determina. Sin embargo, la idea, pese a que haya quien se ofenda, me parece genial. La idea del traje que permite llevar la empatía a terrenos prácticos es sensacional. Y no sólo los estudiantes de medicina, sino la propia sociedad, y en especial la juventud debería probarlo.

Cuántas veces presenciamos  a un adolescente, o no tan niño insultando, criticando, menospreciando y hasta fastidiando a una persona de edad avanzada. Y aunque afortunadamente nuestros abuelos cada vez se conservan más jóvenes y llegan a la tercera edad en un estado más lozano, la verdad es que los años no perdonan. Y no está de más tampoco que recibamos un anticipo de la consecuencias de llevar malos hábitos.

No se trata de asustar a la gente. Que más de uno se asustará, y me temo que la primera en asustarse previendo las consecuencias del paso del tiempo seré yo misma. Sin embargo, también nos servirá como advertencia para que cambiemos nuestro estilo de vida. Un consejo que los propios médicos afirman que puede determinar que no lleguemos  a convertirnos en un anciano de 75 años, sino en una persona mayor.


Si te ha gustado el artículo compártelo y participa dejando un comentario. Gracias por colaborar.

Noticias relacionadas:

«