Esconde a su bebé muerto en un oso de peluche

Hemos visto de todo en el ámbito de los crímenes y de la locura que es capaz de albergar la mente humana. Pero este suceso, sin duda, sobresale incluso de los casos excepcionales  y más llamativos hasta el momento. Madres cuyos hijos mueren y no saben qué hacer con ellos, o que directamente los asesinan de la peor manera posible y los esconden en los lugares más inverosímiles. Hemos sabido de Madres que han escondido a sus hijos muertos en dobles paredes, sótanos y frigoríficos, y hasta hornos. Cualquier lugar es bueno para deshacerse de un muerto, nunca mejor dicho. Una madre mexicana escondió a su bebé muerto en un oso de peluche.

Ocurrió en México, concretamente en Tlaquepaque, donde esta jovense dirigió a la policía para denunciar la desaparición de su hija. Contó a las autoridades que su pequeña había desaparecido mientras ella se bañaba. No obstante, la historia no convenció a la policía, que logró finalmente que la acusada confesara su horrible acto. Había ocultado el cuerpo sin vida de su niña en el interior de un oso de peluche al que había quitado el relleno.

Ahora la mujer está detenida. 5 años de cárcel es el tiempo que puede pasar entre rejas esta joven después de haber mentido a las autoridades y haber ocultado un cadáver.

Fuente: Ahoravalencia.es

Si lamentable es conocer una noticia de este tipo, más triste aún es saber que esconder el cuerpo de un hijo en un muñeco y, encima denunciar su desaparición, tan sólo conlleva una pena de cinco años de cárcel. La madre, una mexicana de 19 años, actuó como una niña inmadura e irresponsable, al enterrar el cadáver de su hija en un oso de peluche. Claro que, aunque muchos lo desearíamos, ser un padre o madre irresponsable no es delito, o al menos, no como nos gustaría  a muchos.

No se trata de la edad, sino de la madurez. Cada vez asistimos a más desastrosas experiencias, donde la gente procrea como si hacerlo fuera un acto tan banal como comer pipas, y luego pasan estas cosas. Apuntan los psicólogos a que la sociedad ha evolucionado,-no se sabe si a mejor o peor, aunque se sospecha la respuesta-, y que las nuevas generaciones viven sus etapas más aceleradas y más etapas.

Cuando uno no está preparado para superar un curso académico, repite. Si pasa de curso sin haber asimilado las materias del curso pasado, volverá a repetir. Y así sucesivamente hasta convertirse no sólo en un alumno repetidor, sino agobiado y fracasado. Imagínense en la escuela de la vida. La niñez se acorta, y la adolescencia se prolonga indefinidamente, pero las costumbres se vuelven mucho más permisivas. El resultado es que los nuevos adultos son niños, gente inmadura que hace cosas de mayores sin tener capacidad ni raciocinio para ello.

Por eso hay tantos divorcios. Y tantos hijos en ambientes desestructurados. Y es que ya ni siquiera hay noviazgo, sino convivencia inmediata, que da lugar a hijos no deseados y a padres mal formados. En casos extremos, sucede lo que aquí. Niños que son tratados como muñecos de trapo.


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