Antes de que salten las alarmas, y aunque los niños de hoy cada vez están más instruídos en materias de sexo, no se dejen confundir por el titular. Que los mayores también vamos a la escuela. Como actividad extra, para quienes tengan la suerte de que su empleo les deje energía y tiempo para ir a clase, o para quienes no tienen demasiado que hacer. Pero siempre y cuando mayores de edad, la escuela rusa que enseña a practicar sexo oral, está buscando sede en España. Si les interesa, las clases cuestan 90 euros.  Cada mes, reciben a más de mil alumnas.

Hace muy poco que se abrió pero esta siendo conocida por todo el mundo. Ahora planean expandirse y darse más a conocer. La escuela rusa destinada a enseñar a practicar sexo oral busca sede en el Estado. ”Ibiza o Tenerife serían los sitios ideales”, aseguran.  Actualmente tiene dos academias abiertas, una en San Petersburgo y otra en Moldavia.

Fuente: Deia.com

Desmitificar el sexo y aprender a disfrutar de él. Esta escuela contará, sin duda, con voces a favor y en contra, digo más generará los más arduos debates pese a encontrarnos en pleno siglo XXI. No parece muy ortodoxo que existan escuelas para  aprender sexo oral, y con ello hacer disfrutar al varón, y sin embargo, no exista también la escuela que enseñe al hombre los secretos del orgasmo femenino. Tarea pendiente esta para que tomen nota quienes guste de crear negocios del sexo.

Hasta ahora, y en esto, sí que cabrían críticas, si únicamente somos las mujeres las que hemos de ser enseñadas en tareas sexuales, ¿dónde queda la igualdad? A las mujeres también nos gusta el sexo, pero nos gusta gozar y que nos mimen. Y si no, que miren las estadísticas y cómo proliferan los servicios de hombres que realizan sus favores a mujeres que están dispuestas a compartir con ellos su poder adquisitivo, normalmente elevado.

Hace poco supimos que estaban en auge las tiendas de juguetes eróticos, ahora las escuelas para aprender sexo oral, sí que ha tenido tirón la novela de E.L James  “Cincuenta sombras de Grey”.  Hasta el punto de que sus lectores más fanáticos incluso han montado en cólera en la red disgustados por los actores elegidos para interpretar  a los personajes en la gran pantalla.

Hace unos años, las mujeres no podían disfrutar del sexo porque no se las había enseñado cómo hacerlo. Era un tema tabú reservado a algunas valientes que, con osadía, se habían atrevido a saltarse las normas y hacer uso de su feminidad y de lo que su naturaleza y su cuerpo le había regalado. Afortunadamente, ahora el sexo ya no sólo no se oculta, sino que enseña y se explica para que nadie se quede atrás en la materia. Sin embargo, dos cosas no han cambiado, la primera que el sexo sigue siendo un negocio, y menudo negocio. La segunda, que se sigue fomentando a la mujer como herramienta para el placer del hombre pero no al revés.


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