Podría ser el empleo ideal que todos los vagos del mundo están buscando. Ganar dinero por estar acostado, y no es una cifra nada desdeñable, 12.000 dólares por quedarse tumbado en la cama durante 70 días, haciendo lo que más nos plazca, ya sea leer, ver la televisión o jugar a vídeojuegos. Tampoco se impone la soledad, porque los peculiares empleo también podrán recibir visitas. Hasta aquí ideal. Los “afortunados” serían conejillos de india para comprobar los efectos de la microgravedad en los astronautas. Y es que se trata de permanecer en una postura concreta los 70 días que dura el proyecto.

Los participantes del experimento deberán pasar 70 días acostados en una cama con los pies situados en una posición ligeramente superior a la cabeza, recreando las condiciones de microgravedad de los astronautas.

Pese a la “limitación espacial” los voluntarios podrán, entre otras cosas, jugar videojuegos, navegar por Internet, ver televisión, leer libros, recibir visitas e incluso ducharse en el mismo habitáculo.

Fuente: noticias.starmedia.com

Se me viene a la mente más de un conocido al que, de saberlo, seguro que le apasionaría la idea. Ganar dinero por estar acostado, una oferta tentadora  a la que seguro que muchos no podían resistirse. En concreto recuerdo a alguna que otra vecina, buena para nada, que cuando nació su primera hija, se lamentó pensando en el momento en que la niña tuviese que ir al colegio porque aquéllo la obligaría a levantarse temprano. Por mí, decía, “sería feliz si me pudieran llevar a todas partes en la cama”. Imagino su cara si se enterase que hay a quienes le pagan por cumplir su sueño.

Sin embargo, y pese a lo tentadora que resulta la oferta, apuesto a que tampoco faltarán vagos cuya pereza les limite el cerebro incluso para tareas como esas de no hacer nada. No obstante, no prohíbe la NASA realizar actividad, todo lo contrario, sería bueno que la persona seleccionada aproveche sus horas laborales para compaginarlas con su propio ocio. A leer, a ver la televisión, navegar por internet, recibir visitas, y hasta ducharse díce la NASA.

También al trabajo  podemos dedicarnos durante nuestra estancia en la cama. Por ejemplo, los periodistas, escritores, y personas en general que han optado por el teletrabajo. No se trata de estar impedido ni mucho menos, máxime porque nuestro tiempo es oro y no fortuna material que nos lo pague. Si eres estudiante, aprovecha. Tal vez sería buena la ocasión para aprender idiomas, sacarse algún que otro curso, y si me apuras, hasta publicar una novela.

¿Quién ha dicho que estar en cama es cosa de flojos? Y si no, que se lo pregunten a tantos héroes y heroínas que, pese a que por enfermedad, se han visto obligados a permanecer mucho tiempo acostados, han llevado una vida ejemplar para el resto de la humanidad, como muestra Ramón Sampedro, o el mismísimo Stephen Hawking, que han hecho valer que el órgano más importante de una persona, su esencia, su yo, no necesito de ningún músculo para dar frutos a la sociedad.


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