Facebook nos hace infelices

Quién nos lo hubiera dicho. Nosotros pensando que compartiendo nuestras penas y alegrías éramos más felices y que tener un millón de amigos era como encontrar un tesoro inagotable. Y sin embargo, ahora que nos hemos acostumbrado a él, y que hasta nos hemos comprado un teléfono móvil con internet para ir siempre conectado, un estudio echa todos nuestros esfuerzos por tierra, al afirmar que el uso de facebook está asociado con una disminución de la felicidad. Pues a juzgar por los millones de usuarios que se conectan cada día, no podemos creérnoslo. Mira que si es Facebook el causante de la crisis.

“En apariencia, proporciona un recurso inestimable para satisfacer la necesidad humana básica de conexión social –argumentó el psicólogo social de la UM Ethan Kross, autor principal del artículo y profesor asociado en el Instituto de Investigación Social (ISR, en sus siglas en inglés)–. Pero en lugar de mejorar el bienestar, hemos encontrado que el uso de Facebook predice el resultado opuesto, lo socava”.

John Jonides de la (UM), otro de los autores, el resultado del estudio es relevante al dirigirse al núcleo de la influencia que las redes sociales pueden tener en la vida de las personas. Para el estudio, reclutaron a 82 adultos jóvenes, todos con teléfonos inteligentes y con cuentas de Facebook.
Los científicos usaron el sistema de muestreo, una de las técnicas más fiables para medir cómo las personas piensan, sienten y se comportan en cada momento en su vida diaria, para evaluar el bienestar subjetivo con mensajes de texto aleatorios cinco veces al día durante dos semanas.
Cada mensaje de texto contiene un enlace a una encuesta digital con cinco preguntas: ¿cómo te sientes en este momento?, ¿estás preocupado en este momento?, ¿te sientes solo ahora?, ¿cuánto has usado Facebook desde la última vez que te lo preguntamos? y ¿cuánto te has relacionado con otras personas “directamente” desde la última vez que te lo preguntamos?
Muchos son los usuarios que han convertido a Facebook casi en su segunda casa y eso, por no decir, que pasan más tiempo conectados que viviendo la vida real. Pero, para la mayoría de ellos, la red social no ha venido a traerles infelicidad, sino complicidad, oportunidades y un millar de amigos con los que acompañarse cuando las cosas no le van del todo bien.

Satisfacciones más que disgustos

Me consta que, pese a que signifique robarle la razón a este estudio, nos gusta Facebook y nos divertimos tanto leyendo como compartiendo nuestra vida y milagros con los demás. Por una parte, satisfacemos nuestra inquietud de protagonismo que, en mayor o menor medida, todos traemos al nacer. Por otro lado, cuando todos nos fallan a nuestro alrededor, la familia virtual suele estar ahí apoyándote más que la biológica. Siempre es más fácil contar tus penas a un tercero que a un conocido, igual que siempre se obtienen mejores consejos cuando son dados por personas que ven tus problemas desde el exterior. ¿Dónde está el infeliz de Facebook? Seguro que estos investigadores ya tendrían más de un “No me gusta”, en la red.


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