Un año de cárcel le ha costado la broma a Neil MCArdle. Pero no es que este británico tuviera ganas de juerga, sino más bien todo lo contrario, lo hizo para salir de un apuro, pero como se díce popularmente, salió de Málaga para meterse en Malagón. El miedo a la reacción de su novia en el día de su boda, provocó que el hombre, de 36 años de edad, se decidiera por poner en jaque a la policía y a su propia familia, anunciando un falso aviso de bomba. El delito que pretendía ocultar el novio no era ninguna infidelidad.

El angustiado novio telefoneó desde una cabina el día de su matrimonio a la policía avisando de que una bomba explotaría en 45 minutos en el salón de fiestas de San Jorge en Liverpool y que había que evacuar el recinto.

El salón de fiestas fue evacuado y el novio pudo respirar un poco más tranquilo, sin embargo poco después fue descubierto y detenido. Ya en comisaría, Neil McArdle confesó a los agentes que fue la única idea que se le ocurrió ante semejante olvido ya que su novia, Amy Williams, estaba obsesionada con la boda y sólo hablaba de ella.

Fuente: República.com

Lo que más comúnmente pretendemos ocultar a nuestra pareja y nuestra familia suele ser la infidelidad. No obstante todos hemos sido presa del pánico frente  a ellos en alguna ocasión. De niños, el día de las notas escolares todos lo pasábamos mal, el que más y el que menos, ha tratado en algún momento de falsificar, con mayor o menor éxito alguna nota del profe, calificaciones de exámenes, y los más osados las propias notas. Tampoco dejemos atrás, las enfermedades falsas a las que todos hemos recurrido para no ir al cole.

Todos mentimos, y todos sentimos el peso de la conciencia y el temor a ser juzgados, y el miedo puede llegar a ser invalidante cuando los jueces son nuestra propia familia, la que tendremos para toda la vida, y todas las circunstancias de la misma. Y tanto así, que este británico, por un despiste tan inocente como haber olvidado tramitar la documentación para su casamiento, y sin haber reservado la fecha de boda que, sin embargo, todos esperaban ansiosos, no tuvo otra salida que dar un falso aviso de bomba.

Directo a la boca del lobo, y para miedo, el que generó su remedio. No le ocurrió otra cosa que llamar desde una cabina para avisar que estallaría una bomba en el salón donde celebraban la boda. No sabemos que habrá ocurrido finalmente con la boda, con la novia y con la familia. Pero dudamos de la imaginación prodigiosa haya servido precisamente de orgullo a los suyos. Al juez que le juzgó, le pareció que le vendría pasar un añito en la cárcel.

La culpa, claro, la tiene la novia. Y es que la mujer, estaba, según Neil, obsesionada con la boda. Desde luego que hay algunas novias que asfixian al novio hasta extremos inimaginables, como en este caso.


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