Un pedido de margarina, cereal y huevos fue la primera compra que se realizó a distancia, vía internet o en lo que entonces sería la tecnología madre de internet. Fue en el años 1984, producto de una prueba realizada  impulsada por el gobierno americano para facilitar la vida  a las personas impedidas. Por ello, su primera usuaria, fue Jane Snowball, una anciana de 72 años, quien hizo la compra desde su propia casa. Los aparatos, los más simples y, para nosotros anticuados, un mando del televisor. Y el comercio al cual hizo la compra, era el supermercado más cercano a su casa.

“Aldrich y su compañía estaban muy, muy avanzados para la época”, destaca Kevin Turner, de la Escuela de Negocios de Brighton, donde se guarda el Archivo Michael Aldrich. “Demostraron que la gente podría hacer transacciones desde casa”.

El Sistema de Aldrich incorpora un televisor con un conjunto de chips que en esa época utilizaba el servicio de teletex de la telefónica británica BT.

Usaron la red telefónica nacional para conectar el televisor al computador del minorista que procesaría las transacciones. Así, crearon un equipo de procesamiento de transacciones multiusuario en tiempo real.

Fuente: BBC 

Muchas veces hemos hecho alguna compra por internet y nos hemos beneficiado de las ventajas de poder adquirir los objetos y productos más ansiados y difíciles de localizar en nuestro entorno, al mejor precio. Es la magia de internet. Sin embargo, si nos creíamos muy modernos por hacer esto, ya vemos que de eso nada. Y es que ya en 1984 una anciana ya hizo lo mismo que nosotros. La compra online nació para los ancianos, como un servicio de teleasistencia, un servicio social en favor de quienes no podían desplazarse.

Fechas que hacen historia

Así, con esta sencillez, suceden los fenómenos más relevantes de la historia. Nadie puede imaginar hoy en día el mundo sin internet. Si de repente hubiera un apagón y desapareciera internet para siempre, millones de negocios desaparecerían con él. Pero también amistades, informaciones, y hasta parejas. Incluso estar sin internet por unas pocas horas, a nivel mundial, podría provocar efectos catastróficos.

La sencillez es la nota del descubrimiento de este servicio, y lo es también de la tecnología empleada. También los aparatos evolucionan y se metamorfosean, no siempre para bien, pero igual que los humanos y otros animales. Un mando control remoto de una vieja televisión, un teléfono, y una aplicación hicieron posible el milagro que hoy usamos con tanta normalidad.

La usuaria pionera en la compra online, que hizo el pedido cómodamente sentada en el sillón de su casa, dícen que se quedó fascinada con la experiencia. Y no es para menos. Todavía, algunos de nosotros, mucho más jóvenes que la entrañable Jane Snowball, todavía nos sorprendemos cuando navegamos por la red buscando realizar una compra online. ¿Qué sucederá dentro de otros 30 años? Nosotros somos pioneros también sin saberlo, de tecnología que, dentro de 30 años serán una antiguedad histórica.


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