La importancia de la autoestima en los niños

La autoestima es fundamental en todos los aspectos de la vida, pero posee una relevancia muy especial en los niños, pues es el momento en que tiene que surgir y afianzarse en su sistema de valores. Al tener autoestima los niños podrán afrontar situaciones adversas en el futuro, y no se sentirán menos que otros niños. Es un trabajo de los padres que debe hacerse a diario, en un diálogo permanente con ellos para afianzar la confianza, y la creencia en sus valores. Es fundamental formarlos en libertad, que sean conscientes de sus limitaciones y que exploten al máximos sus talentos.

“En numerosas ocasiones los padres se preguntan cuál es la causa por la que su hijo se muestra triste, no se atreve a realizar actividades por su cuenta, no se encuentra a gusto con personas que no sean de su familia o no quiere ir a jugar con sus amigos. Es muy posible que la respuesta esté en la baja autoestima del pequeño.

Al igual que sucede con los adultos, el papel que juega la confianza en uno mismo, puede ser definitiva para su crecimiento. Para ayudar a los niños a que desarrollen su personalidad con confianza hay que conseguir que se sientan queridos, no compararles con ningún otro niño, ya sea un hermano o algún amigo, destacar las cosas que hace bien y corregir con tacto las equivocaciones que pueda cometer, y, por encima de todo, permitir que ellos mismos vayan formando su propia forma de ser con confianza y libertad.

Aportar herramientas a los niños para que cuando tengan que atravesar momentos complicados puedan afrontarlo de una manera positiva es la clave. Hay que permanecer alerta ya que si el niño es reservado es muy complicado detectar que se pueda sentir inferior ante determinadas situaciones ya que puede argumentar que no le apetece hacer algo cuando en realidad no se ve capaz. También puede renunciar a salir con amigos cuando lo que le ocurre es que se siente presionado por alguno de ellos o se siente inferior. O incluso, en casa, puede renunciar a exteriorizar sus sentimientos si siente que no va a ser entendido o valorado”.

Fuente: ABC.es

La autoestima de cada persona es el reflejo más fiel de lo que sentimos hacia nosotros mismos, y en cierto modo nuestra autoestima es la imagen que proyectamos hacia el exterior, hacia las personas con las que nos relacionamos y hacia nuestra forma de afrontar los problemas , las inseguridades y los desafíos. De ahí la importancia de mantenerla en equilibrio y de fomentarla en los más pequeños.

La personalidad de un niño, si bien es cierto que un porcentaje  de la misma viene dado por la propia naturaleza, una gran parte depende de las experiencias, de la forma en la que los padres les ayuden a resolver sus pequeños conflictos y de como se les premie o castigue, se les valore o infravalore, se les escuche o se les ignore… Cada una de las actitudes que el pequeño detecte a su alrededor servirá para que su autoestima se vea más o menos fomentada, pues son las experiencias y las sensaciones que vivimos cada día desde pequeños las que forman nuestra personalidad.

Si creemos en las posibilidades de los niños, valoramos sus grandes esfuerzos, fomentamos su comunicación, les ayudamos a aprender de los errores y les escuchamos con atención, no hay duda de que estaremos delante de grandes personitas que en el futuro serán capaces de enfrentarse con seguridad y determinación a los verdaderos obstáculos de la vida. Una autoestima cuidada durante la infancia dará sus frutos con el paso del tiempo y de esta forma será capaz de aceptarse así mismo y aceptar a los demás, tendrá la capacidad de elegir cómo vivir su propia vida acorde a los valores que desde niños han aprendido y de esta forma se sentirán libres para tomar sus propias decisiones

Pero, ¡cuidado! la autoestima no debe ser solo algo a tener en cuenta en la infancia. Para hacerla fuerte es necesario cultivarla durante toda la vida, y no preocuparnos si en algún momento sentimos que nuestra autoestima está por los suelos. Determinadas situaciones en la vida provocan que tengamos sentimientos más negativos, pero estos no deben influir en nuestra capacidad para enfrentarnos a los malos momentos. Cree en ti mismo, en tu capacidad para ser feliz y recuerda que las nube siempre son pasajeras y que tras ellas siempre hay un sol radiante.


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