Una tradición milenaria, la admiración por los grillos, que han llevado a su máxima esencia, convertida ahora en una competición. En China hay ahora más de veinte criaderos dedicados a generar grillos de pelea. Un deporte con unos mil años de historia. Por supuesto con dinero de por medio. Los chinos ya no se conforman con deleitar sus oídos con el melodioso canto de los grillos, ahora quieren sacar tajada y que les reporte fama y dinero. Como muestra, el Campeonato Nacional de Lucha de Grillos que reúne a diversos participantes con sus reglas de juego y todo.

La crianza y preparación de un grillo de pelea es una disciplina especializada. Los insectos se mantienen en jarrones de barro y se les alimenta con una pasta de soja y agua, parte de una dieta alta en proteína. También están sometidos a entrenamiento diario.

Los animales tienen un promedio de vida de unos 100 días, así que el otoño es la temporada cuando están en su estado óptimo.

La lucha de grillos está asociada con épocas de antaño pero el deporte todavía cuenta con una devota hinchada.

Fuente: BBC

Si las sociedades de antaño nos parecían bárbaras porque siempre estaban en guerras que, a nosotros pueden parecernos absurdas, la violencia de ahora no es baladí. Hemos pasado de un imperio oriental, donde los emperadores disfrutaban culta y sensiblemente del canto de un grillo, cuidando de estas mascotas igual que nosotros ahora cuidamos de un ave domesticada, a una sociedad de chinos donde su deporte rey, son las peleas de grillos.

Los grillos de pelea ya son multitud, un negocio que va en aumento a medida que la adrenalina de las nuevas generaciones necesita alimentarse y retroalimentarse sin descanso.  En China y Japón, que no son lo mismo aunque a menudo, incultamente los confudimos porque, en disparates lo parecen, se ve cada cosa que asusta, espanta, asquea y cuanto menos asombra al mundo entero. No obstante, no son los japoneses los únicos que apuestan por las peleas sangrientas y el dolor gratuito, siempre y cuando, claro, el dolor no se lo soporten ellos mismos. Aunque de todo hay.

Si el caso chino nos asusta, ni qué decir, que no es el único motivo de verguenza humana que hay en el mundo. Los más avanzados y, a la postre modernos, no nos libramos de salvajadas similares y hasta peores. Son muchos los españoles que se manifiestan en contra de las corridas de toros. Pero sin ir más lejos, y somo símil a nuestros vecinos los chinos, tenemos los perros de pelea, y que nadie olvide las peleas de gallos.

Curioso que a ciertas prácticas las llamen deporte, cuando el único que suda es el animal, y sin embargo gloria y dinero, van al orgulloso propietario. Y en Japón sacrifican a un mono salvaje porque hirió a 18 personas. ¿No habría que castigar a quienes educan a otros, animales o personas, el arte de la violencia? Fácil es defender el legado de una tradición cuando hay dinero de por medio.


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