La menopausia aumenta los peligros en una simple fractura de cabeza de fémur

Ser mujer nunca ha sido fácil. Y aunque corran los tiempos, tampoco es sencillo ahora. Hay más avances, más conocimientos, sin embargo, todos estos no parecen ser suficientes medios para combatir el mal fario que ha perseguido a las féminas a lo largo de la historia, y que no desaparece sino que evoluciona con el tiempo. Los médicos debaten una escalofriante cifra y es que el 5% de las mujeres que sufren una fractura de cabeza de fémur habiendo pasado la menopausia muere al cabo de un año de la operación. ¿Será que seguimos siendo el sexo débil?

El 5 por ciento de mujeres postmenopaúsicas que sufren una fractura de cabeza de fémur muere en el hospital y, además, el 30 por ciento de ellas lo hace un año después de la intervención, según ha informado el coordinador del ‘Curso de Actualización sobre Climanterio y Menopausia’ de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), Iñaki Lete.

“La conclusión principal es que no hay que dejar de tratar a las mujeres por el miedo irracional que ellas, y a veces los médicos, tienen hacia las hormonas, ya que pueden ver muy afectada su calidad de vida por la sintomatología menopáusica”, ha comentado el experto.

Por su parte, el presidente de la AEEM, Rafael Sánchez Borrego, ha explicado que diversas sociedades científicas han realizado un manifiesto en el que, entre otros aspectos, se destaca que los estudios que pudiesen dar resultados que despierten recelos sobre el uso de la terapia hormonal se han realizado en grupos de mujeres que no son las que acuden a la consulta por sintomatología.

Fuente: Globedia

Las mujeres tenemos el hándicap desde que nacemos de las hormonas. Y es que bien pronto nos comienzan a dar sintomatología recordándonos que están ahí. Aunque las hormonas no son cosa exclusiva de mujeres, lo cierto es que los hombres conviven pacíficamente con las suyas, casi como si ni siquiera existieran, aunque en ocasiones un día despiertan y le recuerdan al varón que su cuerpo también es vulnerable a las enfermedades.

En nuestro caso, pasamos una dura prepubertad, luego la pubertad, y a partir del momento en que asoma la menarquía, ya somos lanzadas a una permanente e inacabable vorágine de torbellinos hormonales, unos detrás de otros, comenzando cada 28-30 días habitualmente, y que siempre traen alguna sorpresa oculta. La maternidad tampoco ayuda, y es que los médicos insisten en que retrasar la maternidad puede traer complicaciones para la gestación. Pero tal y como se mueve la sociedad en estos tiempos, es imposible sumarse a la lista de madres, a edades en las cuales apenas hemos abandonado las listas del paro.

Embarazos, o intentos de embarazo, alteraciones hormonales y tratamientos variados. Y un buen día, cuando comienzas a disfrutar la vida, si has tenido una buena proyección laboral y puedes dedicar ratos a descansar, resurgen las hormonas, esta vez para decirte que se marchan. Pero no se llevan sus problemas, sino que los multiplican, porque la menopausia, pese a que quieren normalizarla lo más posible, entraña riesgos para la salud. Según estos médicos, un 5% de las mujeres que sufren fractura de cabeza de fémur y son postmenopaúsicas, mueren al cabo de un año. Ser mujer, es una actividad de alto riesgo.


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