Cabe imaginar un apartado que no sea valorado y analizado, y apurando más, medido milimétricamente. Cualquier cosa que pueda ocurrírsele tiene su especial competición en el Libro Guinnes de los Récords. Y si no lo cree, haga la prueba. Por disparatado que le parezca, todo digno de someterse a una competición, y del consiguiente orgullo por parte del campeón. Incluso el pelo, o la barba. Vivian Wheeler es la afortunada que se ha llevado el galardón. Su mérito, tener la barba más larga del mundo, siendo mujer. 27,9 cm de vello facial que la señora luce con inigualable orgullo.

El padre de esta especial ‘mujerbarbuda‘ declaró que a su hija comenzó a salirle el vello en el rostro a la temprana edad de 7 años, y que dejó de afeitarse hace diez años, cuando falleció su madre.

A pesar de su impactante aspecto, esta ciudada americana ha estado casada hasta en cuatro ocasiones y es madre de tres hijos.

Fuente: Actualidad orange

Cuando nos agobiamos por buscar la mejor imagen del mundo que nos haga lucir espléndidos y, especialmente las mujeres, deshacernos del vello que nace en lugares poco femeninos, resulta que hay personas, en este caso una mujer que considera la belleza justamente a la inversa. Cuanto más pelo, mejor. Cuánto más larga sea mi barba, más atractiva. Fuera convencionalismos. Y, sin duda, simboliza este récord que la señora luce con una sonrisa que no disimula su orgullo, que los cánones estéticos son tan variados y relativos como personas en el mundo.

Lo más sorprendente, es que no sólamente esta americana, que convive con su barba desde los 7 años de edad, encuentra atractivo su aspecto. Sino también los hombres deben vislumbrar algún tipo de morbo en pernoctar con una mujer con el rostro cubierto de vello, pues nada menos que cuatro veces son las que esta mujer ha estado casada, y su aspecto, lejos de acomplejarla, le ha regalado tres hijos.

Ya quisieran muchas mujeres que sacrifican sus horas y su cartera en la persecución de la belleza sometiéndose a cientos de tratamientos que eliminen su vello corporal y otras carencias o afecciones que, a todas luces, nos afean a las féminas, tener la suerte de esta mujer barbuda. Los hombres se mueren por sus huesos, o mejor dicho, por su pelo, y a este paso, si la dejan, la barba femenina se antoja como el antídoto contra la inapetencia sexual masculino y el remedio al descenso de la natalidad.

Y la de mujeres que, a esta hora, se encuentran siguiendo tratamientos hormonales para correguir desequilibrios, sin atreverse a salir a la calle a mostrar sus encantos porque poseen una fina capa de vello que, a sus ojos, creen que las afean. Con casos como el de esta mujer barbuda y sin complejos, es posible que lleguemos a pensar que, también en temas  hormonales, es mejor dejar a la naturaleza seguir su curso, en vez de meternos en el cuerpo hormonas químicas y otros sintéticos. El vello es bello.


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