La rana espacial

No sabemos cómo serán los seres de otros mundos, aunque sí conocemos cómo son los animales de nuestro planeta, la Tierra. Y atónitos se quedaron los miembros de la NASA, cuando observando las imágenes del lanzamiento del cohete Minotaur V, descubrieron, entre la nube de polvo y fuego la divertida silueta de un animal que no estaba invitado a viajar a bordo del aparato, una rana. El anfibio, posiblemente, sólo se encontraba allí por casualidad en el momento menos indicado. El animal salió disparado de la rampa de lanzamiento cuando despegó el cohete. Aunque las expectativas no son buenas para ella.

La fotografía de la rana ‘voladora’ fue tomada por una de las cámaras de control remoto que grabó el lanzamiento del cohete de la NASA, que estudiará el polvo lunar, según ha publicado el portal de la NBC.

La rana espacial no participaba de la misión espacial que estudiará la atmósfera lunar. Ella simplemente estaba ahí, demasiado cerca del cohete, demasiada curiosidad, demasiada casualidad.

Fuente: Telecinco.es

Lamentablemente, si para nosotros observar una rana volando rumbo al espacio interestelar es una curiosidad que no pierde su toque de gracia, los amantes de los animales tememos por cuál habrá sido el destino del pobre anfibio.

Sin embargo, no podemos quejarnos ni culpar a nadie, esta vez no, y es que fue la propia rana quien por cuenta propia decidió fisgonear por la zona espacial en el justo momento en que el Minotaur V tomaba impulso. Ojalá haya tenido suerte esta rana espacial.

Pero suerte no es precisamente lo que tuvieron sus antecesores. Y es que los animales siempre han sido los primeros viajeros en la carrera espacial. Conocemos que hubo monos, ratas, conejos y hasta perros, víctimas todas ellas de las tareas experimentales de la NASA. Al menos esos astronautas de prueba llevaban su equipo y algunos de ellos pudieron, afortunadamente, regresar a la Tierra.

El viaje a la Luna comenzó con un mono. Se llamó Albert I. Su sucesor, Albert II no sobrevivió al experimento. Y entonces le seguirían otras especies como un ratón, para continuar más adelante con otros monos y ratones que allanaron el camino al hombre.

Los rusos se decantaron por ratones, ratas y conejos. Aunque más tarde, darían un salto más al enviar a un perro. Y es que, por el tamaño, pensaban que aguantarían mejor el viaje en un espacio tan reducido que sus colegas los monos. Por supuesto, las “víctimas” de la NASA, eran perras callejeras, sin dueño y desamparadas.

Hablando de animales espaciales, no podemos olvidar a la célebre Laika, que tomó rumbo a un viaje sin retorno, aunque lo cierto es que, pese a las previsiones, el animal falleció a las pocas horas porque el sistema falló y el calor, junto al estrés, le causaron la muerte.

Y de viajeros intrépidos, destaca también otro curioso animal al que la imprudencia le jugó una mala pasada. Se trata de un murciélago, que voló sin saberlo a bordo del Discovery en el año 2009.


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