Para quienes dicen que sarna con gusto no pica, habría que inventar un nuevo refrán. Porque haciendo un símil con la sauna, resulta que los finlandeses la adoran. Aunque les haga sudar la gota gorda, y aunque incluso haya médicos que la desaconsejen en determinados casos, la sauna en Finlandia es una tradición sagrada, y de este modo, un remedio milagroso.  Lo que no cure la sauna, piensan ellos, es que pinta muy mal, pero realmente mal. Un mal incurable. Si eres de los que como yo aborrecen el calor extremo y la sensación de ahogo te supone una tortura, leer esto te asombrará.

Se dice igual en español que en el idioma original: “sauna”, y cuenta con muchos aficionados en todo el mundo. Pero para los finlandeses es más que un lujo de spa. El cuartito caliente es parte de su historia.

Tras las arduas tareas del campo, la sauna proporcionaba alivio para limpiar y calmar los músculos doloridos.

Las mujeres daban a luz en las saunas tradicionales, pues las paredes estaban cubiertas de hollín, naturalmente resistente a las bacterias, por lo que era considerada la habitación más limpia en la casa.

Las saunas fueron además el lugar para los rituales de purificación antes del matrimonio y los cuerpos de los muertos eran lavados y preparados para el entierro en esos bancos de madera.

Fuente: BBC

Las normas no sólamente deben existir en el ámbito de las obligaciones desagradables, sino que debería existir la norma universal de dedicarse momentos relajados y ser feliz. De hecho, ser feliz es un derecho y una obligación, que como no están escritos, pocos se toman en serio, y ocurre que no existe castigo contra los infractores de semejante delito y atentado con la salud tanto física como psicológica. En Finlandia, la sabiduría tradicional ha impuesto a sus miembros el hábito más que sagrado de la auto contemplación positiva. Y es que auto contemplarse no siempre es un acto egoísta, sino vital para gozar de la libertad de espíritu que permita respetar al otro.

Todo ritual necesita de su templo. Y en Finlandia tienen claro cuál es el mejor templo donde encontrar la paz, la complicidad, el relax y hasta la salud perdida. Hablamos de la sauna. Dicen que las palabras existen para expresar sentimientos, necesidades y deseos vitales y, por eso, hay palabras compartidas en semejanza en distintos idiomas que todos podemos entender fácilmente aun siendo extranjeros. Y sauna, es una palabra universal, dicha casualidad sucede con sauna, al menos en España.

La sauna ha acompañado a los finlandeses en los momentos cumbres de su existencia, como el nacimiento, la muerte, la enfermedad, y hasta la guerra. ¿Qué rivalidad pueden tener un puñado de hombres desnudos compartiendo sus verguenzas y expuestos a confidencias? Esto debió pensar Urho Kekkonen, el presidente finlandés citó a diplomáticos soviéticos para mantener conversaciones en su sauna residencial durante la Guerra Fría. No obstante, en la sauna, está prohibido comer y beber, llevar ropa, hablar de trabajo y hay que comportarse con educación y seriedad. Justo lo que a muchos políticos de hoy en día les falta.


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