La sonrisa del sol

Aunque para los científicos no sea más que un fenómeno natural,  los románticos ya podemos ponernos a soñar, y es que quién sabe si esto no será un buen augurio. El sol ha amanecido sonriendo. Y es literal, o casi. Las últimas fotografías distribuidas por la NASA, parecen dibujar una carita feliz en el astro rey. ¿Será éste el final de la crisis? ¿Se tratará de una señal cósmica? ¿Estaría previsto este “hola”, a la Nueva Era por los Mayas?  Lo cierto es que, aunque con explicación, el sol con su sonrisa, ya ha regalado alas a nuestra prolífica  imaginación.

Los ojos y la sonrisa “dibujadas” en la superficie solar en realidad son manchas oscuras conocidas como “agujeros de la corona solar”, regiones de baja densidad en la capa atmosférica del Sol.

En esos lugares se emite muy poca radiación, hay bajas temperaturas y los agujeros aparecen y desaparecen dependiendo de la etapa del ciclo solar.

Las áreas más brillantes se llaman “regiones activas calientes” y producen tormentas solares, explosiones conocidas como llamaradas y erupciones de plasma (gases calientes y eléctricamente cargados) llamadas expulsiones de masa coronal.

Fuente: BBC Mundo

Ya era un Dios para los Egipcios, y todas las civilizaciones, con independencia del lugar y la época, así como la creencia que predique y practique, ha venerado al sol. Todavía lo hacemos, lo miramos, contemplamos su belleza, aún a riesgo de destrozar nuestras retinas y quemar nuestras córneas, lo buscamos cuando nos falta, e imploramos su aparición cuando hemos planeado una excursión, una escapada a la playa, o cuando llevamos varios días sin verlo. No obstante, no es baladí la importancia de esta estrella. Sin él, no crecerían las plantas, ni contaríamos con buenos cultivos. El sol regula nuestros ciclos, y hasta el crecimiento de un niño, depende del sol puesto que su luz, regula sus horas de sueño que es cuando se produce el desarrollo.

Extrañas erupciones, tormentas magnéticas que nos provocan pesadillas y que colocan al científico en la disyuntiva de no saber explicarnos que podría pasar si el astro rey de despertase un buen día dispuesto a escupirnos su fuego, o haciendo millones de cálculos que nos indiquen cuántos millones de años de vida le quedan por delante. Y ahora, de repente, el sol nos regala su sonrisa. Tal vez sea una idea sumamente romántica, pero sin duda también resulta alentadora.  Y es que, en estos tiempos, en los que todo marcha hacia atrás y sonreír cuesta tanto,  las sonrisas no están pagadas con nada. Y menos, si procede del mismísimo dios Rha.

Los más proféticos, podrían encontrar su explicación en el Evangelio, donde el apóstol Lucas, alertaba de que al final de los tiempos, habría señales del sol, la luna y las estrellas.


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