La Vida de Pi, Argo y Los Miserables, triunfadores de los premios Oscar de la academia de Hollywood en 2013

Con un que no pare la música -bueno, el musical- echaban a andar unos Oscar 2013 que no han traído demasiadas sorpresas. Lo más destacado de esta edición ha sido precisamente el equilibrio entre las principales candidaturas. La vida de Pi se ha llevado cuatro premios (entre ellos el de mejor director para Ang Lee), mientras Argo ha conseguido tres (siendo reconocida como mejor película), y tres también han ido para Los miserables (con el esperado Oscar para Anne Hathaway como mejor actriz de reparto), en una gala en la que Lincoln, pese a que Daniel Day Lewis ha sido reconocido como el mejor actor, ha pinchado con tan sólo dos estatuillas (partía con doce).

La entrega de la 85ª edición de los premios en el Dolby Theatre (antiguo teatro Kodak) ha tenido a un debutante Seth MacFarlane como presentador y ha sido un homenaje tras otro al género y una celebración a los cincuenta años de James Bond. La gala ha durado casi cuatro horas. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas buscaba devolverle popularidad a la ceremonia con la elección del humorista -creador de la serie Padre de familia– en un mercado cada vez más reacio a estos despliegues de cine, moda y autobombo patrio, pero un despegue mordaz acabó quedándose en el intento.

El toque exótico en la ceremonia -a Hollywood siempre le gusta disimular cierta endogamia- lo ha puesto Michael Haneke con su Amor, galardonada como mejor película de habla no inglesa. El trabajo del austríaco es una obra precisa, arriesgada, que concentra la fragilidad del ser humano en una pareja de ancianos que afrontan como pueden la enfermedad. Hay escenas insuperables, desde la primera crisis donde aparece la desconexión con la realidad, y el inquietante grifo abierto de la cocina, pasando por un sueño que recorre el laberinto mental de Trintignant, en forma de pasillo de un edificio en obras, o cómo él mismo intenta atrapar torpemente una paloma que se ha colado en el apartamento, presagiando la muerte y simbolizando la falta de control sobre sus vidas y sus cuerpos en decadencia. El director ha agradecido su premio especialmente a su mujer -“eres el centro de mi vida”- y a la pareja protagonista de su historia, Jean Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, que optaba al Oscar como mejor actriz protagonista pero que se fue injustamente de vacío a casa.

El español Paco Delgado también se quedó sin su Oscar por el vestuario de Los Miserables, que se lo llevó Jacqueline Durran por su trabajo en Anna Karenina.

Uno de los momentos más esperados de la gala ha sido la interpretación de Adele, que ha arrasado entre el público con una interpretación brillante del tema principal de Skyfall, canción que le ha valido un Oscar.

El que parecía, sin embargo, que iba a ser el momento álgido de la noche se desinfló. Al final no se pudo ver en el escenario a los actores que han interpretado a 007 (Daniel Craig, Timothy Dalton, Pierce Brosnan, Roger Moore, Sean Connery y George Lazenby) como se había comentado sino un montaje con la música y los lugares en que transcurren las míticas películas de la saga. Shirley Bassey, la voz detrás del inolvidable tema deGoldfinger, sí que ha puesto una nota de color al interpretar el famoso tema del filme que fue candidato al Oscar en 1964, pero ese año el premio a mejor canción se lo llevó Chim Chim Cher-ee, de Mary Poppins. Entrañable pero quizás los fans esperaban algo más.

Para sorpresa de muchos, Quentin Tarantino se ha llevado el mejor guión original por Django desencadenado, una película que tiene tantos seguidores como detractores. El spaguetti western sirve a este siempre peculiar director para crear su propio mundo de esclavistas, pistoleros y vengadores y la Academia ha aplaudido su filme en un año especialmente reñido. Es el segundo Oscar que consigue Tarantino tras Pulp Fiction. Tampoco era esperado el Oscar a mejor dirección por el viaje en 3D que propone La vida de Pi, de Ang Lee. La película daba el sorpresón y conseguía su cuarto Oscar de la noche y logrando ser la película más premiada en estos Oscar.

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Cuántas sorpresas deparan las votaciones de los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood.

En una gala donde parecía que Argo y Lincoln barrerían, resulta que aparece una película que muchos podrían considerar como “menor” y se lleva buena parte de los galardones.

Lo bueno que tienen las votaciones de miles de miembros es que es muy difícil manipularlas y también es muy difícil predecir el resultado final.

Quién hubiera dicho que Lincoln, dirigina nada más y nada menos que por Steven Spielberg, se llevaría solamente dos estatuillas de las doce a las que optaba.

En definitiva, lo bonito de estos premios es que no siempre se sale con la suya el favorito y en ocasiones se producen resultados sorprendentes, como el que ha protagonizado La Vida de Pi en los premios Oscar de 2013.

 


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