Distan mucho de parecerse a la cocaína, y aparentemente son simples y amables galletas, ¿qué puede haber de malo en un dulce que venden con reclamos para el público infantil? Sin embargo, un estudio de investigadores estadounidenses aseguran que las galletas oreo son muy peligrosa, crean adicción y las compara exactamente a una droga. Por cierto que de nuevo los humanos perdemos exclusividad respecto a otros animales, ya que en las pruebas, también las ratas de laboratorio comenzaron devorando la nata del interior de las oreo. Para los pequeños roedores no hubo diferencia entre consumir cocaína, morfina, u oreo.

“Nuestro estudio apoya la teoría de que los alimentos altos en grasas y azúcares estimulan el cerebro de la misma forma que las drogas”, explica el investigador.

“Esto podría explicar por qué algunas personas no pueden resistir este alimento a pesar de que saben que es malo para su salud”.

Schroeder agrega que el verdadero peligro para la salud es que, a diferencia de las drogas, las galletas ricas en grasa y azúcar están disponibles al público.

“Elegimos las galletas Oreo no sólo porque son las favoritas de los estadounidenses -y también son muy sabrosas para las ratas-, sino también porque los productos que contienen altas cantidades de grasa y azúcar están agresivamente promocionados hacia las comunidades de los menores niveles socioeconómicos”, afirma Jamie Honohan, otro de los autores del estudio.

Fuente: BBC

El mundo de la alimentación siempre ha estado lleno de mitos. Donde antes se contemplaban daños graves para la salud, ahora proclaman sus beneficios, donde antes se decía que abusar era nocivo, ahora se comprueba que el peligro de tomar tal alimento es infundido, y donde antes había alimentos que se reservaban para alimentar al ganado, ahora goza de un prestigio que dispara los precios. Apunta el estudio un dato importante y revelador, que las galletas oreo son promocionadas hacia personas con bajo nivel socioeconómico. Cabría preguntarse quiénes están detrás de las promociones de los alimentos.

Toda empresa tiene su marketing, y todo empresario quiere vender. Pero cuando se trata de la salud, eso es cuestión de Estado, por aquéllo de la salud de sus miembros y de la seguridad alimentaria. No es la primera vez que las galletas oreo están en el candelero de la mala publicidad. Hace años ya leí en un diario que médicos advertían de que estas galletas estaban elaboradas con sustancias muy fuertes y dañinas para el delicado corazón de los niños, exponiéndoles a muy altos niveles de colesterol malo.

Aquél dato, verdadero o no, quedó silenciado. Años después regresa la alarma de los expertos acerca de su peligrosidad. No apostaré a favor ni en contra de las galletas oreo, ni de cualquier otro producto alimentario, dado que no soy experta en la materia, pero sí lanzo una inquietante incógnita, y va referida a los intereses de quienes mueven los hilos en el ámbito alimenticio. Ahora, hasta nos recomiendan comer insectos por los beneficios que aporta a la salud. La cosa se antoja peligrosa.


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