Si tocarse la nariz u orinar en las piscinas son conductas que sabemos mal educadas pero más de uno pierde la verguenza y las realiza, pensando que pasan desapercibidos, sepan que en China no se tolera ni una. El país donde la educación, los modales, el esfuerzo y el tesón se llevan por bandera, no están dispuestos a tolerar que su cultura y la tranquilidad de sus vidas se venga abajo por culpa de turistas maleducados. Y hacen bien. Si viajan a China, mucho ojo, con dónde meten los dedos, y lo que hacen. Si no quieren que le pongan la cara colorada.

El Partido Comunista no quiere pasar vergüenza por los modales de sus ciudadanos y les pide que no hagan ruido al comer ni roben en los aviones.

Las nuevas normas responden a la creciente preocupación de las autoridades chinas por la imagen exterior de su país, y tienen en cuenta una serie de incidentes protagonizados por ciudadanos chinos en el extranjero, como el de una madre que hizo orinar a su hijo en una botella dentro de un restaurante de Hong Kong o el caso de un adolescente que el pasado mes de mayo escribió “Ding Jin Hao estuvo aquí” en el muro de un templo de 3.500 años de antigüedad en Luxor, Egipto.

Fuente: Libertad digital

Pero que no cunda el pánico. El Gobierno, pese a lo que pudiera parecer en el encabezado, no estará espiando con lupa a quienes viajen a China de turismo, aunque sería predecible que así fuera. Lo que realmente ha molestado a las autoridades es la mala imagen que sus conciudadanos están dado de China en el exterior. ¿Será que la represión hace crecer unas alas demasiado largas? Los chinos, aunque parezca mentira, cuando salen de casa, se portan mal!

Por raro que nos parezca imaginar  a turistas chinos orinando en la calle, hurgándose la nariz, o realizando cualquier otro acto escandaloso, tampoco ellos son de piedra. Y como humanos, cometen sus fallos, y sus pecados. Esto es lo que pretende evitar el Gobierno Chino dictando normas que sus compatriotas deben cumplir en el exterior, es decir, controlando a sus súbditos incluso de fronteras hacia fuera. El motivo, cuidarse del qué dirán, que la imagen vale su peso en oro.

¿Eres de los que cuando vas a un hotel o restaurante terminas llevándote un recuerdo sin pagar por él? ¿Quién no ha caído en esa tentación alguna vez? Ya los hoteles cuentan incluso en algunas facturas con la idea de que sus clientes puedan llevarse prestadas algunas pertenencias del hotel, como las toallas, o los cubiertos en un restaurante. Forma parte del instinto furtivo del ser humano el coger, o más bien cazar cual bestia que busca la supervivencia todo aquéllo que, simbólicamente, le refleje un triunfo, una simulación de poder. Y el hurto parece formar parte del mismo.

Pues ya sabemos que los chinos no son santos. Pero es que su Gobierno no les permita ni tocarse el pelo, ni hacer ruídos durante la comida. Además, las mujeres, deben llevar pendientes para no ir como si estuvieran desnudas.


Si te ha gustado el artículo compártelo y participa dejando un comentario. Gracias por colaborar.

Noticias relacionadas:

«