Un estudio realizado por médicos del Instituto del Cáncer Dana-Farber y el Hospital Brigmhan y de Mujeres en Boston, Estados Unidos, demuestra que las personas  casadas en el momento en que se les detecta un cáncer, sobrellevan mejor la enfermedad y tienen más opciones de salir exitosas del tratamiento. Además, otra ventaja de las personas casadas es que acuden antes a revisarse cuando encuentran cualquier señal de alarma y, por tanto, la enfermedad está todavía en fase temprana. El afecto y apoyo mutuo parece la clave, porque además, cuentan con enfermero o enfermera particular en casa.

Su análisis encontró que, en comparación con los pacientes casados ?, los pacientes con cáncer no casados??, incluidos los que estaban viudos, eran un 17 por ciento más propensos a desarrollar cáncer metastásico (cáncer que se extiende más allá de su sitio original) y tenían un 53 por ciento menos de probabilidades de recibir el tratamiento adecuado.

“Deberíamos enviar un mensaje a cualquiera que tenga un amigo o un ser querido con cáncer: estar junto a esa persona y ayudarle a seguir todos sus tratamientos puede marcar una diferencia real en los resultados de esa persona”, destacó el autor principal del estudio Paul Nguyen, oncólogo de radiación en el Dana -Farber y Brigham. “Los oncólogos tenemos que ser conscientes de los apoyos sociales disponibles de nuestros pacientes y animarles a buscar y aceptar el respaldo de amigos y familia durante este tiempo potencialmente difícil”, concluyó.

Fuente: EuropaPress

Nadie duda de que algo, o tal vez mucho, tienen de verdad las teorías que aseguran que en la mente y en los pensamientos se encuentra el origen de nuestros males, de nuestra suerte y de nuestro destino. No vamos a ponernos aquí a defender teorías, quizá demasiado fantasiosas como El Secreto, sin embargo, no le falta razón ni a esta ni a otras filosofías que promueven la importancia que tiene sentirse bien. La llave para sentirnos bien la tiene muchas veces nuestra pareja o las personas que nos rodean.

Sentirse querido, apoyado, comprendido es vital para llevar una vida llena de luz, esperanza y ganas de vivir. Si nos falta el pilar más importante, que es el sentirnos que somos alguien, entonces nuestras defensas bajan, nuestro cuerpo enferma y, entonces, cualquiera sale adelante. No hay más que ver cómo experimentamos las bajadas y subidas de ánimo cuando recibimos una alegría, una mala noticia, cuando suena el teléfono y es la persona que nos quita el sueño para decirnos algo que estábamos esperando, o cuando nos informan de algo que no quisiéramos haber sabido.

Dependemos directamente de nuestras emociones. Y sabemos que un bajón nos debilita hasta no poder levantarnos de la cama, mientras que por contra, cuando somos felices, el subidón nos supone una recarga de energías. Tener pareja es un seguro frente al cáncer.  Nos cuidamos más, tenemos en casa a un enfermero particular que nos mima 24 horas y que cuida que no nos saltemos una medicina ni  una revisión. El amor, es más que romanticismo, es salud.


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