Los científicos confirman la existencia de la partícula más buscada, el Bosón de Higgs

Es el bosón de Higgs o “partícula divina”, pieza clave para entender los orígenes del Universo. Fue pronosticada en 1964 y el año pasado anunciaron que había pistas de su existencia. Ahora lo confirman.

“Si uno comienza con certezas, terminará con dudas; pero si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas”, sostenía el filósofo inglés Francis Bacon. Más de 200 investigadores empezaron con la duda sobre la existencia de una partícula relacionada con el momento del origen del Universo, llamada bosón de Higgs (o popularmente, “partícula de Dios”). Ayer –justo en el día del cumpleaños del físico Albert Einstein– presentaron las evidencias más sólidas. Ya no quedan dudas. Existe esa partícula que interactúa con otras para darles masa. Y sin masa, el Universo sería muy diferente En julio del año pasado, más de 2.000 científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (más conocido como CERN, el mismo lugar donde se inventó Internet y que está situado en la frontera entre Suiza y Francia) habían mostrado las evidencias preliminares de la partícula, que fue predicha principalmente por el físico escocés Peter Higgs en 1964.

Desde aquel año, los físicos acariciaban el sueño de encontrar evidencias para corroborar que Higgs estaba en lo cierto. La partícula no se puede observar en la naturaleza, sino que había que producir experimentos con mucha energía para detectarla. Y eso es lo que se hizo: se construyó el gran colisionador de hadrones (es el más grande del mundo y se lo conoce como LHC o “máquina de Dios), que empezó a funcionar en 2008, con algunas intermitencias, y empezó a producir choques de partículas. Como esos choques producen decaimientos, se hacen mediciones que indican la existencia del bosón.

Durante la primera etapa de construcción, un equipo de trabajo argentino del Laboratorio de instrumentación y control, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, encabezado por Mario Benedetti, contribuyó a generar circuitos eficientes de conversión de potencia. También hubo aportes de ingenieros del laboratorio de electrónica industrial de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Una vez que empezaron los choques de partículas, los investigadores de la UBA y la UNLP, dirigidos por Ricardo Piegaia y María Teresa Dova, con apoyo del Ministerio de Ciencia de la Nación, estuvieron involucrados en el proyecto del experimento ATLAS.

Ver la noticia original en clarin.com

Día a día los científicos del CERN van acumulando pruebas que demuestran que la partícula que intuyó el científico escocés Peter Higgs es una realidad.

De hecho, a medida que se van acumulando los experimentos, los científicos están descubriendo que puede que haya más de una partícula similar, es decir, más bosones de Higgs, por llamarlos de alguna manera.

Desde un punto de vista no científico, es curiosa la forma en que se comporta la física tradicional, que es coherente y universal, y cómo se comporta la física cuántica, que parece “pasar” de la física convencional para tener leyes propias, contradictorias con las de la otra física.

La física de lo más grande, la conocida como física clásica, está bastante estudiada y controlada, pero la física de lo más pequeño, la física cuántica, es un mundo muy diferente, poco intuitivo, donde parece ser que una partícula puede estar en dos sitios distintos a la vez, donde dos partículas separadas por distancias importantes parecen estar conectadas de alguna forma que no llegamos a comprender.

El estudio de la física cuántica es muy importante, porque, aparte de permitir a los científicos conocer mejor cómo funciona el Universo, permitirá desarrollar tecnologías que ayudarán al ser humano en infinidad de áreas de la vida cotidiana.

Por poner un ejemplo, los transistores, que son componentes que están presentes en todos y cada uno de los aparatos electrónicos con los que interactuamos diariamente, funcionan en base a las leyes de la física cuántica. Sin los transistores la vida actual sería muy diferente, sin ordenadores, sin teléfonos móviles, sin televisores, etc. Sencillamente volveríamos a la vida del siglo diecinueve.

En la actualidad, existen numerosos grupos de científicos trabajando en el conocimiento profundo de algunos materiales a nivel atómico, con el objeto de fabricar productos en los que se manipulará la materia no ya al nivel de micras, como se hace actualmente, sino a nivel de átomos, contándolos y manipulándolos de uno en uno.

Nos espera una auténtica revolución tecnológica en los próximos años gracias a los avances en el estudio de la materia a nivel atómico. El bosón de Higgs es el principio de este apasionante viaje que ha emprendido la comunidad científica mundial.

 


Si te ha gustado el artículo compártelo y participa dejando un comentario. Gracias por colaborar.

Noticias relacionadas:

«