Los delfines recuerdan a sus amigos toda la vida

El reino animal está lleno de sorpresas. Cada día vemos cómo algunos animales poseen cualidades jamás vistas. El caso de los delfines es muy especial, pues se conoce su grado de inteligencia y su carácter amistoso con el hombre. Sin embargo, en esta oportunidad nos referiremos a la capacidad cognitiva de recordación, habilidad que pocos animales, entre ellos los seres humanos, poseemos. Se trata de la posibilidad de recordar silbidos de otros delfines, luego de haber estado separados a lo largo de varios años. Las respuestas de los estudios dan luces sobre esta especie, que cada día nos ofrece más datos sobre sus capacidades.

“Los delfines pueden reconocer silbidos de sus antiguos compañeros en una piscina de agua después de haber sido separados durante más de 20 años, lo que significa que tienen la memoria social más larga jamás registrada en una especie no humana.

Esta hazaña de memoria es otra indicación de que los delfines tienen un nivel de sofisticación cognitiva comparable sólo a algunas otras especies, incluidos los seres humanos, los chimpancés y los elefantes.

El talento de los delfines para el reconocimiento social puede ser más duradero que el reconocimiento facial entre los seres humanos, ya que las caras humanas cambian con el tiempo, pero el silbato que identifica un delfín permanece estable a lo largo de muchas décadas. “Esto nos muestra que se trata de un animal que opera cognitivamente a un nivel que es muy coherente con la memoria social del ser humano”, explicó el director del estudio, Jason Bruck, de la Universidad de Chicago (Estados Unidos), cuya investigación se publica en Proceedings of the Royal Society B.

“Este es el tipo de estudio que sólo se puede hacer con grupos cautivos cuando se sabe el tiempo que los animales han estado separados”, señaló Bruck.

“Hacer un estudio similar en la naturaleza sería casi imposible”, añadió este experto, quien apunta que “la firma de los silbidos” ofrece los medios para probar su memoria. En los últimos años, otros estudios han establecido que cada delfín desarrolla su propia firma única de silbido, que parece funcionar como un nombre.

Sus estudios iniciales mostraron que los delfines “se aburren rápidamente al escuchar silbidos de firma de los delfines que no conocen”. Una vez que se habituaron a las llamadas desconocidas, Bruck emitió una grabación de un animal con el que el delfín blanco había vivido, unas llamadas que a menudo animaron a los delfines y provocaron una respuesta inmediata de estos.

“Cuando escuchan un delfín que conocen, a menudo se acercan rápidamente al orador de la grabación -explicó Bruck-. A veces van a rondar, silbar, tratar de conseguir que silbe de nuevo”. Para comprobar que la respuesta fue el resultado del reconocimiento, Bruck también les puso una grabación de prueba de un individuo desconocido que tenía la misma edad y sexo que el animal familiar. Un claro patrón emergió en los datos: en comparación con las llamadas desconocidas, los delfines respondieron significativamente más a los silbidos de animales que alguna vez conocieron, incluso aunque no habían escuchado las llamadas desde hace décadas.

En un ejemplo notable, Bruck reproduce una grabación de un delfín hembra llamada Allie, que actualmente vive en el Zoológico de Brookfield, para el reconocimiento por parte de Bailey, una hembra que está actualmente en las Bermudas pero que convivió con la primera en Dolphin Connection, en los Cayos de Florida cuando Allie tenía 2 años y Bailey 4. Pero 20 años y seis meses después de su último contacto, Bailey seguía reconociendo la grabación del silbato de Allie. Ese tipo de rendimiento después de décadas de diferencia fue el que llevó a Bruck a concluir que los delfines mantienen recuerdos para toda la vida de los silbidos de los demás.

“Es agradable ver este tipo de habilidad en un no primate, ya que éste es un gran ejemplo de evolución convergente”, subraya. Otra gran cuestión que esta investigación plantea es cómo las llamadas firmas de los delfines son similares “a las palabras humanas y los nombres”. Hasta ahora nadie ha sido capaz de probar lo que significan los silbidos de firma en la mente de un delfín. “Sabemos que utilizan estas firmas como nombres, pero no sabemos si el nombre se refiere a algo en su mente como el nombre de una persona para nosotros -reconoció Bruck–. No sabemos todavía si el nombre hace una imagen de los delfines en la cabeza de otro delfín”.

Fuente: lavanguardia.com

No hay duda de que los delfines son los animales más simpáticos y sociables del mundo marino, y no es para menos teniendo en cuenta sus extraordinarias habilidades para comunicarse con el ser humano a través de sonidos, determinadas posturas corporales y saltos. Cuentan con un sexto sentido que les permiten orientarse a través de los sonidos que emiten los objetos que tienen a su alrededor y hoy día se les consideran como los animales más inteligentes de la Tierra, de hecho el cerebro de un delfín es el segundo en tamaño en comparación con el cerebro de un ser humano.

Una de las características que más llama la atención de estos ejemplares son los fuertes lazos que son capaces de crear entre ellos, llegando incluso a formar grupos inseparables de más de 1000 individuos. Incluso se ha observado como se ayudan unos a otros y como los mayores enseñan a los pequeños habilidades para alimentarse o pescar, además son capaces de utilizar objetos y de comunicarse entre ellos.

Es tal el interés que despiertan estos increíbles animales que a menudo son objeto de estudio para muchos científicos quienes no se cansan de comprobar la innumerables habilidades que los delfines poseen. Se sabe que tienen un curioso sentido del humor y que son capaces de expresarlo soplando divertidos anillos de agua cuando están contentos. Se guían por instintos y de esta forma pueden captar la sensación de peligro, y al igual que los seres humanos, aprenden a través de la imitación.

Los delfines son especies apasionantes que con seguridad esconden aún numerosas sorpresas, pero desgraciadamente las numerosas actividades pesqueras industriales que se llevan a cabo en diferentes partes del mundo están poniendo en serio peligro el ecosistema marino que permite la supervivencia de estos simpáticos animales. Solo cabe esperar que se tomen las medidas oportunas para asegurar la supervivencia de los delfines y de otras muchas especies acuáticas que tan singular belleza aportan a nuestros mares y océanos.


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