Los genes podrían curar la ceguera parcial

Que los genes determinarán el futuro de la medicina ya lo han apuntado muchas veces los médicos en los últimos años. Y la última prueba de ello es que médico cirujanos de Oxford han conseguido curar la ceguera parcial mediante una terapia de genes. El tratamiento, u operación en cuestión, ha consistido en insertar un gen a las células del ojo, cuyo objetivo era revivir aquéllas células que operan detectando la luz. Y lo han conseguido. El objetivo inicial era simplemente frenar el deterioro de la vista del paciente, pero sin embargo, al final incluso recuperó la vista perdida.

Wyatt, en ese momento de 63 años, tenía una enfermedad genética conocida como coroideremia, que hace que poco a poco se vayan muriendo las células que detectan la luz, en la parte de atrás del ojo.

Ahora, Wyatt es capaz de leer tres líneas más del cartel de las pruebas de visión. Le cuenta a la BBC que antes de participar en el ensayo “pensaba que había llegado al borde del abismo y que tenía un futuro de oscuridad total”.

Aglen le dijo a la BBC que en la medida que alcance este proceso, “habrá esperanzas de que se podrá transferir (a otros trastornos) para ofrecer una cura de causas comunes de ceguera”.

Fuente: BBC

Conociendo la metodología utilizada por estos cirujanos de Oxford, el modo de funcionamiento de las terapias genéticas y los resultados que han dado esta operación, repetida además en varios pacientes, casi me atrevería a soñar con que la resurrección está cerca. O al menos, la resurrección parcial. No debe haber mayor alegría en el mundo para un ciego que recuperar la vista, y es que si poéticamente, sabemos que no se ve con los ojos sino con el corazón, y que no es lo mismo ver que mirar, carecer del sentido de la vista no es deseo de nadie.

El día de hoy debemos guardarlo como uno de los mejores días de la medicina, y es que se ha conseguido curar la ceguera parcial. Un hito en la medicina que, además que invitarnos a mirar hacia el futuro con un optimismo sin precedentes, por la mejora que supone la terapia genética en todos los ámbitos, se encuentra por fin la luz al final del túnel y, – nunca mejor dicho-, de esas personas a las que una desgraciada circunstancia les colocó una barrera difícilmente superable, la de la discapacidad visual.

Hace unos años, las lentillas podrían parecer objeto de brujos, como en su día lo fueron las cámaras fotográficas porque robaban el alma. Más tarde nos maravilló el láser y su facultad para realizar las operaciones más diversas sin tener que abrir al paciente y, ahorrando las vicisitudes que esto supone. Hoy ha sido la ceguera parcial la que ha enfrentado a la ciencia, y lo ha hecho arrojando los colores más optimistas.


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