Los niños afectados de Progeria se hacen viejos desde muy jóvenes

No es el primer caso, ni tampoco el más reciente, sino el segundo más reciente después de que hace apenas una semana descubriéramos a otra pequeña que padece la misma enfermedad. Mientras todos soñamos con mantenernos jóvenes y parecerlo a una edad en la que ya vamos peinando canas, o si no las peinamos es sencillamente por el engaño del tinte, hay personas, o mejor dicho, personitas, que ni siquiera tienen el privilegio de estar jóvenes cuando tienen que serlo. Y es que sólo son niños, algunos no sobrepasan los 3 años de edad, pero su aspecto es similar al de un anciano. La culpa es de la progeria, una extraña enfermedad.

La Progeria es una enfermedad genética de la infancia extremadamente rara, caracterizada por un gran envejecimiento brusco y prematuro en niños entre su primer y segundo año de vida. Se estima que afecta a uno de cada 7 millones de recién nacidos vivos.

La progeria puede afectar diferentes órganos y tejidos: hueso, músculos, piel, tejido subcutáneo y vasos. Desarrollan baja estatura, cráneo de gran tamaño, alopecia, piel seca y arrugada, ausencia de grasa subcutánea, rigidez articular. Al no existir cura ni tratamiento, las personas que lo padecen, no exceden los 13 o 15 años de vida.

A pesar del sombrío pronóstico Ali Hussain se ha negado a renunciar a la esperanza. “Tengo muchas ganas de vivir y espero que la medicina pueda hacer algo por mí. No tengo miedo de la muerte, pero mis padres han sufrido mucho “, dijo. “Me encantaría vivir mucho más tiempo para ellos. No quiero cargar con más dolor”, añadió.

Ali dijo: “Me encantaría ser una persona normal que puede jugar, ir a la escuela, hacer algo de deporte, tomar algunos riesgos. A veces me deprimo, pero la mayoría de las veces hago la mayor parte de la vida que tengo”, subrayó.
Ali es ahora el único superviviente que sufre progeria de la familia. Ali y sus padres están apoyados por una organización benéfica con sede en Kolkata llamada SB Devi Caridad que le paga sus necesidades médicas.

Fuente: Noticias Impactantes Del Mundo

La historia de este niño, como la de tantos otros que se ven afectados por esta extraña enfermedad que, repetimos, a día de hoy no tiene cura, fue llevada al cine. El actor Robin Williams interpretó el desolador e impotente, pero sin duda, ejemplar papel de un niño con progeria que tiene que enfrentarse a una sociedad cruel en la escuela y en la calle.

Al final, como sucede en el cine, y aunque la vida de Jack, que así se llamaba el niño viejo en la película, fue corta, sirvió de ejemplo para todos, al enseñarnos que con ganas puede llegarse a cualquier sitio. De hecho, Jack se licenció, eso sí, justo antes de morir a causa de su ancianidad prematura.

Vivir el momento.

Ante casos como estos, uno se da cuenta de lo banal que resulta mirarse al espejo, queriendo retrasar el tiempo, cuando es mejor atraparlo y vivirlo sin más. Tempus fugit, carpe diem (el tiempo se nos escapa, vive el momento). Comprendiendo cómo esta terrible enfermedad se lleva la vida de niños inocentes, esta frase tiene más sentido que nunca.


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