Según recientes descubrimientos científicos, las infecciones que sufrimos, además de las molestias comunes y evidentes que nos hacen soportar, también dejan su huella en nuestro organismo. Por ejemplo, lo que nadie hubiera podido imaginar, hasta ahora, es que una infección, en origen sexual, como la sífilis, podría causar estragos en nuestro cerebro. La bacteria responsable puede llevarnos a la locura. Y en otros muchos casos, es una bacteria la que está detrás de las depresiones, trastornos de ansiedad, y hasta causar el síndrome de la fatiga crónica. Saberlo, al menos, es un paso para avanzar en su solución.

Ahora los científicos están empezando ver que variaciones menos dramáticas en la microbioma humana pueden ser responsables de casos de depresión, ansiedad o síndrome de fatiga crónica, entre otras dolencias

La ciencia cree que manipulándola con compuestos semejantes a los probióticos podrían llegar a producir mejorías en las personas afectadas por estas alteraciones.

Se ha demostrado que ciertas condiciones asociadas a la microbioma y que se adquieren en la niñez sólo pueden modificarse si ésta se equilibra en una edad temprana, y que una intervención en la adultez puede no dar resultado.

Fuente: BBC

Y la culpa la tuvo la bacteria. Al final, tras la filosofía, religiosidad y creencias múltilples, todo se reduce a una bacteria, o más bien a un conjunto de bacterias. Tanto como presume el hombre, de ser el centro del universo,  y tan superior como se siente al resto de seres vecinos, y no somos más que la última esencia de la creación, la bacteria. No es cuestión de tamaño, aunque lo creamos, si el pez grande come al pequeño, no sucede esto en el mundo microbiano, y es que con todo lo grandes y poderosos que somos, un simple bichito de nada es capaz de tumbarnos.

Según la psicobiología, una ciencia en crecimiento actualmente, la microbiología no sólo tiene que ver con nuestro cuerpo, sino también con nuestro cerebro, y cuando el cuerpo sufre, el cerebro hace lo propio. Pero no es que nos hayamos vuelto defensores de la teoría célebre del Secreto de Rhonda Bhyrne, sino que en realidad, nuestro cerebro, dicta mucho de rozar la perfección, y menos aún la inviolabilidad, cualquier infección, en apariencia banal, puede hacernos perder la cabeza. Ahora ya ves que más que nunca “Toda precaución es poca”, cuando se trata de la salud.

Hace apenas unos meses salió en la prensa que una bacteria podría ser también la responsable de que estemos gordos. Y es que las bacterias del intestino tienen que filtrar bien los elementos perniciosos de los alimentos que consumimos, como la grasa. De este modo, el transplante fecal, que implica la necesidad de repoblar la flora intestinal con bacterias beneficiosas y sanas, nos ayudarían  a controlar el peso.

Con los psicobióticos, podríamos estar hablando de poner fin a las enfermedades mentales, una de las principales lacras de toda sociedad y que, cada vez se nos descontrola más debido al aumento de casos. No obstante, los científicos, ya han advertido de que no será fácil ni posible en todos los casos restaurar el equilibrio en nuestros cerebros.


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