Masajes con serpientes: Terapia contra el estrés

En el mundo de las terapias alternativas hemos visto de todo. Y es que la naturaleza es una infinita caja de herramientas con multitud de instrumentos al servicio de nuestro bienestar y al cuidado de nuestra salud. El encuentro con nuestro lado más salvaje, dicen que es lo que nos cura el alma y el psiquismo. Nuestro parecido con los hermanos animales nos ayuda a relajar tensiones si aceptamos esa comunión con ellos. Y con este argumento, y con otros, hemos visto de todo. Lo último, masajes con serpientes contra el estrés. Lo hacen en un spa de Yakarta.

Con unos pantalones cortos como única protección, el veterano, que ya se ha dado otros dos masajes de este tipo, parece completamente relajado mientras Jasmine, Muscle y Brown serpentean por su cuerpo.

Las pitones, que pueden llegar a medir 1,8 metros de largo, se enroscan sobre su estómago, acarician su cuello, levantando de vez en cuando la cabeza y sacando la lengua bífida con un silbido agudo.

Si son ellas las que se relajan y se quedan dormidas sobre el vientre del cliente, dos asistentes que vigilan a los reptiles se encargan de despertarlas para que vuelvan al trabajo.

El masaje de 90 minutos, que cuesta 32 euros, no es peligroso, afirma el gerente del ‘spa’, Paulus Abraham. Se desinfectan los reptiles con antiséptico antes de colocarlos sobre el cuerpo del cliente y se les tapa la boca con cinta adhesiva de modo que sólo puedan sacar la lengua.

Fuente: Noticias Yahoo

Hace pocos días vimos que en países tercermundistas para curar la locura confían al enfermo al curativo-mágico de las hienas, hasta el punto de que encierran al paciente en una jaula llena de estos animales salvajes. Es una medida que están denunciando los médicos y expertos de ONGs que lo presencian con estupor.

En otras épocas, sabemos que la medicina, la medicina legal dicho sea de paso, empleaba sanguijuejas u otros métodos menos ortodoxos para provocar una sangría en los enfermos, pues decían que al eliminar la sangre vieja se daba paso a una revitalización del cuerpo, y con ello, a la recuperación.

Todavía hoy, en culturas ancestrales, se consumen y se aplican partes de algunos animales como cura o tratamientos de belleza. Y ahí tenemos a los rinocerontes perdiendo sus cuernos, a los simios perdiendo sus manos y pies, o a los tiburones cazados por los chinos porque piensan que consumir sus aletas aumenta el vigor sexual. La grasa del delfín rojo se usa en masajes contra el reumatismo, además de conservar ojos y genitales como amuletos.

También la bilis del oso, contra la resaca y cáculos biliares; el pene y los huesos del tigre contra la malaria y problemas de piel. El caballo de mar, tomado en polvo, curaría la gripe como también lo lograría la estrella de mar. Y sin ir más lejos, hace unos años, y en países como España, se popularizaron los masajes con peces. Donde los animalitos eran introducidos en pequeños receptáculos para morder y comer la piel muerta de los pies del paciente.


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