Muere a los 8 años, en su noche de bodas

Una boda no siempre es motivo de alegría, sobre todo cuando los contrayentes no acuden por propia voluntad, y mucho menos, cuando la novia apenas tiene 8 años. La precocidad de unos padres que, lejos de protegerles como tales, no respetan la infancia de sus hijos, y una cultura que permite el matrimonio de hombres con niñas, han sido las causantes de una gran tragedia, y es que Rawan, con 8 años, ha fallecido en su noche de bodas. La causa de la muerte, un desgarro vaginal con ruptura uterina que le ha provocado su marido de 40 años.

A pesar de que Yemen intentó aprobar una ley que situaba la edad mínima para el matrimonio en los 17 años, la propuesta no salió adelante por el voto en contra de muchos diputados que argumentaron que violaba la ley islámica.

Desgraciadamente, casos como el de Rawan son habituales en el país. Hace apenas dos meses Nada al-Ahdal, de 11 años, se fugó de casa para evitar un matrimonio infantil de conveniencia.

También está en la memoria el caso de una niña de 12 años que murió en 2009 tras estar tres días de parto. Había sido obligada por sus padres a casarse con un hombre que la doblaba en edad. O el de la pequeña de 13 años que murió desangrada en 2010, violada por su propio marido para demostrar su hombría.

Fuente: Noticias Yahoo

Mientras en el mundo occidental condenamos la pederastia, en otros lugares del mundo, no solamente no se condena a un hombre que manifiesta desear mantener relaciones sexuales con menores de edad, sino que lejos de eso, se les defiende por ley.

En países como Yemen, cuánto más joven sea una novia, mejor. Ni siquiera existe el término pederastia, y si existe, lejos de merecer una deshonra, se alardea y se le premia con una boda. Por todo lo alto, en público, y sin el menor reparo en mostrar la diferencia de edad entre los contrayentes. Asumimos que las culturas son muy diferentes, y no por ello merecemos la posición de criticar ni enjuiciar las costumbres ajenas, por bestiales que nos parezcan.

Aceptamos que la tolerancia, consiste en respetar aquéllo que no llegamos a comprender, aunque se trate de cosas que no nos gusten, y hasta que nos provoque repelús. Pero, ¿qué sucede cuando tales costumbres ponen en peligro la vida humana? ¿Qué sucede con los derechos del menor cuando hay niñas que mueren tras ser violadas por sus maridos? Las leyes algo tendrán que decir, pues existen, además de para defender derechos, para proteger la vida. Y en especial la vida de los más inocentes, como Rawan.

Lamentablemente, el caso de Rawan no es único. Como tampoco lo son los responsables de estos asesinatos. Y es que tanto los padres, como el esposo, como los diputados que se opusieron a prohibir el matrimonio infantil, como incluso los asistentes a esa ceremonia, tendrían que llevar sobre su conciencia las muertes que se producen permitir que un adulto se despose con una niña. Mientras, sólo nos queda mirar para otro lado porque, a fin de cuentas,  así es su cultura.


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