Son nuestros bebés peludos de cuatro patas y se merecen lo mejor. Las mascotas son un auténtico tirón para las empresas que elaboran desde los menús más variados, pasando por juguetes, disfraces, joyas, camitas, y hasta casas!.  Los perros ya no viven en casetas aisladas y alejadas de los dueños de sus dueños sino que, ahora, son ellos los dueños de las casas, y si me apuran, hasta tienen mansiones mejores que nosotros. A este paso, terminaremos teniendo que pagarles un alquiler a nuestro perro por permitirnos vivir cerca de ellos. La arquitectura para perros está en auge.

La muestra, organizada en la Galería TOTO MA del barrio de Roppongi, muestra 13 trabajos que buscan explorar “las nuevas posibilidades de una arquitectura concebida desde cero a medida de los perros”.

Las obras expuestas van desde la caseta-mecedora creada por el estudio holandés MVRDV para un perro de raza “beagle” hasta la estructura pensada para un “bichon” de picos ingeniada por la nipona Kazujo Sejima, Premio Pritzker 2010, que emplea un material blanco y esponjoso idéntico al pelaje de esa variedad canina.

“Lo normal es que la arquitectura esté enmarcada en la naturaleza, y en el caso de este tipo de construcción, la naturaleza, en forma de perro, también está dentro de la arquitectura”, explicó a Efe Fujimoto.

Fuente: Actualidad.orange

Si fabricantes y comercios se afanan en dividirnos el mercado conforme a nuestro sexo, edad, ideas y preferencias, también debía hacerlo en cuanto a especies. Cada vez más hogares tienen mascotas, y pese a que sigue habiendo malnacidos que menosprecian a los animales, por fortuna estamos ganando en conciencia de que ellos son nuestros amigos más fieles, ya sean perros o cualquier otro tipo de animal. Todavía queda porque se de cuenta de ello los Gobiernos, que defiendan a los animales en lugar de dictar medidas prohibitivas y fastidiosas para con ellos.

Pero sus amos estamos a sus pies. Se nos cae la baba con nuestras mascotas, para qué negarlo. Y si esa mascota que nos ha robado el corazón es un perro, estamos de enhorabuena, para desgracia de nuestro bolsillo. Tener un perro es como tener un hijo humano, y no lo digo poéticamente, sino basándome en la realidad. Al menos, cuando salimos de compras. Pararse delante de un escaparate de productos para perros es una experiencia similar a la del padre primerizo al que mandan a comprar pañales, tetinas y chupetes. Una aventura! Y es que, entre tanta oferta, uno no sabe cuál escoger. Siempre, eso sí, buscamos lo mejor para nuestro perro.

Pero ya no nos basta con juguetes, comederos, camitas, y trajecitos. Ahora tenemos para nuestro gozo la arquitectura para perros.  Y menudas casas. A este paso, podríamos pensar en pedirle a nuestro perro que contribuya al pago del alquiler, la hipteca, el IBI o la plusvalía. Y es que viviendo en semejantes hogares, nuestros perros son auténticos señores. Vuelve el feudalismo, aunque liderado no por reyes, clérigos, ni ricos, sino por los perros mascotas. Ahora queda que piensen también en el resto de animales. El colectivo de los  gatos, ya ha empezado a quejarse.


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