Ha sucedido en Gran Bretaña, y el pasajero, dada la experiencia, apostamos a que nunca más repetirá la aventura de subirse a una avioneta. O a lo mejor incluso le ha cogido el gusto. Y es que, sin experiencia alguna en temas de pilotaje, el pobre hombre se enfrentó a la difícil tarea de sentarse en la cabina y protagonizar él mismo un aterrizaje de emergencia. La razón de semejante hazaña es que el piloto se puso enfermo. El dato triste de la noticia es que el piloto, posteriormente, murió. El pasajero, como un héroe improvisado, resultó ileso.

Roy Murray, uno de los instructores que ayudó al pasajero, dijo que hizo un “trabajo remarcable”.

“Hizo un buen aterrizaje, realmente. No conocía la avioneta, no tenía las luces, así que estaba volando a ciegas, además”, dijo Murray a la BBC.

El instructor explicó que hubo vítores en la torre de control cuando el hombre logró el aterrizaje al cuarto intento: “es un sentimiento fantástico saber que logré algo y que probablemente salvé una vida”.

“Creo que sin ningún tipo de ayuda se hubiera ido contra el suelo y hubiera sido el fin”, dijo a la AFP un portavoz del aeropuerto.

Fuente: Noticias Yahoo

Lo peor que puede pasarle a un inexperto pasajero cuando humildemente decide subirse a un avión o avioneta, es que el piloto se ponga enfermo. Pues bien, en el caso de nuestro protagonista, cuyo nombre desconocemos, no sólamente se sintió indispuesto el piloto, sino que para colmo, el hombre se murió, aunque lo hizo después de aterrizar heroicamente la avioneta, y por razones que no han trascendido. Es una escena digna de una película de catástrofes aéreas, pero afortunadamente, la historia del pasajero británico ha quedado únicamente en una anécdota que contar a sus nietos.

Quienes tengan miedo a volar, más vale que no lean esta noticia. Y es que pueden imaginarse fácilmente la situación y echarse a temblar. Porque no es para menos, que subas a una avioneta confiando en la experiencia del piloto, y de repente, te encuentres solo ante el peligro. ¿Qué debió pasar por la mente del pobre pasajero? Imaginamos que absolutamente de todo. Su vida como una película, su conversión a cualquier religión capaz de revivir o reanimar milagrosamente al piloto y de poner fin a esa pesadilla sin trágicos desenlaces.

Afortunadamente, lejos de ponerse a llorar, el pasajero supo mantener la cabeza lo suficiente fría como para tomar las riendas del aparato. Pero no estuvo solo en la aventura. Y un papel primordial jugaron los instructores que, desde la distancia, fueron aleccionando y diriguiendo al pasajero para que aprendiera a aterrizar. Y salvar sus vidas, la suya y la del piloto que junto a él, aunque en estado inconsciente, protagonizaron la historia más rocambolesca del mundo aéreo, o al menos sin duda, una aventura inolvidable para ellos.

El piloto finalmente falleció. Sin embargo, también jugó un importante papel, ya que antes de desmayarse, avisó a control de que se sentía indispuesto.


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