Raphaël Jacquelin gana el Open de España de Golf 2013 en un desempate de record

El sol declinaba y el repertorio de chistes fáciles no acababa. Los turistas ingleses recordaban que tenían que volver a la Marina Alta (muchos, como no había ninguno de los suyos, ya se habían marchado). Y, mientras tanto, el francés Raphaël Jacquelin y el alemán Maximilian Kieffer seguían erre que erre, intentando desempatar. Que en la empresa les iba mucho: no era lo mismo ganar 250.000 euros que 130.280. En el tercer desempate ya se había rendido el chileno Felipe Aguilar. Pero estos seguían y seguían. Con golpes que rozaban la gloria. Pero así siguieron hasta el noveno. Ahí se impuso el francés; sin duda, mucho más experto, pero que lo tuvo casi perdido ante un alemán que debuta este año en el Circuito Europeo. Los tres pasan a la historia al igualar el desempate más largo de la historia del golf continental, junto con el protagonizado por Olazábal, Roger Chapman y Ronan Rafferty en 1989.

Con esa emoción acabó el Open de España, un torneo sustentado por el patrocinador principal y las instituciones valencianas. Un torneo en el que se ha disfrutado de buen golf pero con el que no hay que engañarse: es un buen torneo, pero poco más. Para que vengan los buenos de verdad hay que poner el dinero que se pone en el Golfo Pérsico, Turquía, Corea, China o, por supuesto, en Estados Unidos. Si no, es un torneo de jugadores dignos, pero nada más. Si sirve de comparación, este torneo no tiene nada que ver, cualitativamente, con el Open 500 de tenis.

Bastante es que han estado los Molinaris y Manassero o Gonzalo Fernández Castaño, todos ellos un poco pasados de rosca, y Sergio García, quien ayer se dio cuenta que si hubiese venido con un poco más de gas, podría haber ganado con facilidad. Ayer empezó a recortar mientras a otros les temblaban las piernas (el líder Marc Warren se vino abajo de forma estrepitosa en los hoyos 17 y 18). Pero, como él mismo reconoció, «al empezar desde atrás no tenía ningún margen de error». y éste llegó con un doble boguey en el hoyo 16 y un boguey en el 17. Ahí se acabaron las opciones. «Lo he disfrutado hasta cierto modo. Vengo de una semana dura, con la gasolina en reserva. Ha sido un Open bonito de pelear porque ha sido difícil y es el tipo de torneo que me gusta jugar, aunque hubiese preferido haberlo acabado un poquito mejor». Con su duodécimo puesto consolida su liderato en la Carrera a Dubai, la clasificación general del Circuito.

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Este Open de España tenía bastante interés por la presencia de Sergio García, el mejor golfista español del momento, por la participación de Gonzalo Fernández Castaño y la vuelta a la competición de Miguel Ángel Jiménez.

Gonzalo y Miguel no tuvieron muchas opciones, el primero porque fue de más a menos y el segundo porque todavía no está al cien por cien recuperado de su fractura en la pierna por un accidente de esquí.

En cuanto a Sergio García, ha mejorado mucho en el último año y siempre está en las primeras posiciones de todos los torneos en los que participa, pero su talón de aquiles sigue siendo la regularidad. En todos los torneos, de los cuatro días siempre hay al menos uno muy malo, que le impide ganar.

En este Open de España, que se celebró en el magnífico Campo de Golf Parador de El Saler, Sergio García comenzó en la última jornada de forma fulgurante, con un birdie y un eagle muy tempraneros, pero desgraciadamente cometió varios errores en la segunda vuelta que le dejaron finalmente en la decimosegunda posición de la tabla, junto a otro español, el joven Ignacio Elvira, que ha aprovechado magníficamente la oportunidad de participar en este Open de España 2013.

Desde aquí felicitamos a Raphaël Jacquelin por su magnífica y trabajada victoria, un jugador que tiene un swing suave y armonioso y cuyo comportamiento en el campo es ejemplar, sin un mal gesto ni mala actitud.

Por último, nos gustaría darle un pequeño consejo a Sergio García, aunque seguramente no lo necesite. No basta con pegarle fuerte y recto a la bola desde el tee de salida. No basta con pegar unos magníficos hierros desde la calle. No basta con tener un buen juego corto y un más que buen putt.

La actitud en el campo es muy importante y, desgraciadamente, Sergio García tiene mucho que mejorar en este aspecto. No nos referimos a los famosos “cabreos” que tenía cuando empezó en esto del golf, pues esos malos gestos ya los ha dejado atrás. Nos referimos a su actitud corporal, a su actitud gestual durante los partidos.

Cada vez que falla un golpe, parece que se arrastra por el campo. Mira al suelo, al palo, al viento, a la caída del green, intentando averiguar qué circunstancia fue la causante del fallo. Y los tiros no van por ahí. Ese mal talante no sólo le perjudica a él en sus siguientes golpes, sino que son percibidos por la audiencia y eso no es bueno para su imagen.

Querido Sergio, te admiramos porque eres muy buen golfista, pero te recomendamos que revises el comportamiento en el campo de Luke Donald, Rory McIlroy, Phil Mickelson, Steve Stricker o incluso de Raphaël Jacquelin. Da gusto ver la reacción de estos jugadores cuando fallan. Simplemente siguen jugando con buen talante porque se ve que aceptan que los fallos son parte del juego del Golf y no son ni el fin del mundo, ni el fin de la vuelta, ni el fin del torneo.

Cuando Sergio García sea capaz de controlar su mente durante los partidos y se convenza de que debe salir al campo de Golf a divertirse en lugar de obsesionarse en ganar un grande, entonces podremos ver todo su potencial de juego, que sabemos que es muy grande. No hay más que ver los grandes torneos en los que Sergio ha conseguido la vuelta más baja, o su comportamiento en la pasada Ryder Cup de Medinah.


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