No sólo las palomas andan zombis por el mundo. Ahora otra raza más animal, esta vez el ratón también deambulan como adormilados, o hipnotizados hasta el punto de que viven su día a día exponiéndose a constantes peligros. Entre ellos, el más evidente, el gato. Atrás quedan las célebres persecuciones de Tom y Jerry, pues ahora el gato apenas tiene que mover un dedo, ni quiera un bigote. Le basta con abrir la boca y dejar que el bocado entre solito. Y es que los ratones están atontados. La responsable de semejante comportamiento es la toxoplasmosis, que deja a los ratones zombis.

El parásito Toxoplasma gondii es bien conocido por provocar la toxoplasmosis, una enfermedad que afecta especialmente a los gatos y que puede poner en peligro al feto humano durante el embarazo. Ahora, los científicos han descubierto que también provoca una extraña reacción en los ratones: Los roedores infectados pierden el miedo innato a los gatos.

Según publican investigadores de la Universidad de California Berkeley en PLoS ONE, cuando un ratón es infectado por un parásito, generalmente por comer heces de gato, sufre daños en su cerebro de forma que no reacciona con pavor ante las áreas contaminadas con orina de gato. Ese olor ya no les asusta, así que incluso se acercan sin problemas a su clásico enemigo. Lo más impactante es que estos daños cerebrales parecen prácticamente permanentes; el ratón no solo actúa como un zombi durante la fase de infección, sino también meses después de que esta haya remitido.

Fuente: ABC

Un extraño virus invade la Tierra, ataca a los humanos y, de repente, todo el mundo se vuelve zombi. Los supervivientes, además de sobrevivir en mitad de una invasión de zombis hambrientos, tienen que investigar la causa, y buscar la cura, si es que la hubiera. Este es el argumento de la famosa serie Walking Death, sin embargo, en el mundo animal, sí que fuera de la pantalla están experimentando una oleada de zombis. Ya han caído dos, las palomas, y ahora las ratas zombis.

A diferencia del éxito televisivo, la causa de el atontamiento de los roedores no es ningún misterio. Ya no, los científicos han descubierto que es uno de los efectos típicos de la enfermedad de la toxoplasmosis. El parásito causante de la toxoplasmosis, el toxoplasma gondii podría afectar al centro olfativo del ratón, y de este modo, no olería a su principal enemigo, el gato, con lo cual, se comportaría como un ratón imprudente en la boca del lobo. Incluso la memoria y el aprendizaje se baraja que queden dañadas en el pobre ratón.

Lo paradójico es que es el propio gato el que tiende el cebo al ratón. Un gato astuto, que ya no necesita de salir corriendo. Simplemente hace sus excrementos cerca de un ratón, éste los comerá, y si el gato estaba afectado por la toxoplamosis, ya estará el tóxico haciendo su efecto en el organismo ratonil. En poco tiempo, el roedor, será como un borracho caminando en las vías del tren. Incapaz de oler al gato aunque lo tenga delante de sus narices.


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