Se debate en la Unión Europea la posibilidad de eliminar el sello "Made in Germany"

Esta propuesta de sustituir el “Made in Germany” por el “Made in EU”, recientemente hecha por la Unión Europea, aún debe ser aprobada en el parlamento. La medida, al parecer, tiene un objetivo de fondo: impulsar la economía del resto de Europa de las bajas ventas de algunos de sus mercados en vista del expansionismo comercial de China en Occidente. La decisión no está tomada, es una mera propuesta, que la Cámara de Comercio Alemán sugiere pasar por alto. Opiniones divididas se generan en torno a esta polémica propuesta, en la que unos verían un declive de las ventas de productos alemanes, intensificando aún más la crisis del viejo continente; otros lo ven como un mero cambio burocrático que podría ayudar al resurgimiento de una economía agonizante desde hace un lustro.

“Una propuesta de la Unión Europea podría poner en peligro el sello “Made in Germany”, o “Hecho en Alemania”. Según expertos, esto tendría repercusiones negativas, aunque otros ven una gran oportunidad.

Los planes de la Comisión Europea de redefinir los sellos nacionales no convencen a todos: “Podrían generar más procesos burocráticos”, dice Jürgen Varwig, presidente de la Sociedad Alemana para la Calidad (DGQ).

Hasta ahora, las empresas podían atribuir el sello “Hecho en Alemania” a todos los productos fabricados con materiales alemanes o que forman parte del círculo de producción alemán”, señala Volker Treier, de la Cámara de Industria y Comercio Alemana (DIHK). Por ejemplo, pone el caso de una máquina expendedora de gasolina: “Si la concepción, el diseño y el ensamble final se hicieron en Alemania, y si solo muy pocas partes provienen del extranjero, es muy probable que se considere un producto ‘Hecho en Alemania'”.

Una garantía de calidad.

El plan de la Comisión Europea podría afectar a varias industrias alemanas. El plan de la Comisión Europea podría afectar a varias industrias alemanas.

Pero el sello es más que una denominación de origen. “La manufactura, la fiabilidad, la durabilidad, el todo en su conjunto puede resumirse en una palabra: ‘calidad’”, señala Varwig. “Y también se trata de vender una imagen, por ejemplo, la buena calidad de la ingeniería alemana”, agrega.

Se estima que el sello “Hecho en Alemania” podría valer unos 100 mil millones de euros, puesto que tanto las empresas como los consumidores prefieren comprar ciertos productos alemanes a un precio más alto que otros más accesibles y fabricados en otras partes del mundo.

Para Varwig esto podría verse amenazado por los planes de la Comisión Europea, que desea registrar cada proceso de la producción y después valorar cuál es el que le agrega más valor al producto. Dependiendo del resultado, se podría determinar su tasa arancelaria, de acuerdo con las nuevas reglas aduaneras de la Unión Europea que deberán entrar en vigor a finales de este año.

“Veríamos remplazada la calidad por una simple formalidad aduanera”, señala Varwig.

Pero la Cámara de Comercio Alemana prefiere que se mantengan las regulaciones actuales, puesto que ha visto que este sello funciona, dice Treier. “Cuando hay dudas, las empresas deben demostrar que fueron autorizadas para atribuir el sello a sus productos”, comenta. Así se evita que los productores hagan mal uso del sello.

“Si los planes de la Comisión Europea son exitosos, el proceso obligatorio de poner un sello a los productos generaría costos adicionales para las medianas empresas. Tampoco se protegería más a los consumidores que antes”, explica Treier.

Sin embargo, Morton Douglas, especialista jurídico en temas de competencia y marcas comerciales, no está de acuerdo. “No creo que esto vaya realmente a afectar a las medianas empresas. Generalmente son las grandes empresas las que compran mucho más productos del extranjero. Simplemente, no podrían utilizar el sello ‘Hecho en Alemania’ como lo hacen ahora. Aunque, por ejemplo, los dueños de empresas medianas sí podrían utilizarlo con mayor facilidad”.

Fuente: www.dw.de

Un sello que ya no distingue la calidad de un país a otro

Lo que más produce incertidumbre en los críticos de esta propuesta, es que muchos desconocerán el exigente criterio de calidad que es propio de los productos alemanes. La industria alemana se caracteriza por su excelencia; muchos consumidores prefieren pagar por productos algo más costosos pero de mayor calidad, y al no poder tener la garantía habitual de los productos teutones, sino que es indistinta una manufactura europea de otra, muchos se abstendrían de adquirir ciertos productos, según Jürgen Varwig.

Es sabido por muchos que en este tiempo de crisis, la economía europea ha sido sustentada por Francia y Alemania. Según expertos, como el mismo Varwig, exponer a un cambio de sello, equivaldría a un debilitamiento que sumergiría en crisis a las dos economías más fuertes de la Unión Europea. Otro de los opositores a esta medida, Wolfgang Grupp, señala que no se opone a que la economía europea resurja, sino a que no se debilite la economía alemana. Afirma que lo más importante no es un cambio de sello, sino mejorar la calidad de los productos europeos.

Comodidad de precio vs calidad: ¿qué indican los hechos?

Detrás de esta propuesta, se presenta la intención de proteger a los pequeños empresarios de los precios baratísimos que están llegando al mercado europeo, provenientes de economías emergentes asiáticas. Muchos empresarios han quebrado a causa de ello, y parece ser este el argumento que sustenta la viabilidad de la propuesta.

Pese a la veracidad de esta tesis de las bajas ventas por alto costo, parece que las consecuencias han sido mayores para quienes han intentado ahorrar en mano de obra. Muchos empresarios europeos decidieron ir a Asia a buscar manufactura barata, pero como resultado se encontraron con una baja calidad que disminuyó notablemente sus ventas, llevando esto a la desaparición de algunas de estas empresas, según argumenta Grupp.


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