Más quisiéramos algunos que esta normativa se impusiera en nuestros países, y cuánto nos alegramos de no ser nosotros el sancionado. Y es que por una vez esto de ser pobre va a salirnos rentable, sobre todo, si vivimos en Finlandia. El delito de este hombre de negocios no ha sido otro que el de ir más veloz de lo permitido, en concreto se saltó la norma por 27 kilómetros extras. Lógicamente, al infractor la multa le parece sumamente injusta. No obstante, que no cunda el pánico, porque dado sus ingresos, podrá pagarla. En eso consiste la norma.

El millonario, un exitoso empresario local llamado Anders Wiklöf, ha admitido al citado medio que sobrepasó el límite de velocidad sin darse cuenta, pero ha calificado la multa de “excesiva” y ha criticado la actual legislación de tráfico finlandesa por “injusta”.

“Si hubiera conducido demasiado rápido en Suecia me hubieran multado con 4.000 coronas (unos 450 euros) y es una diferencia enorme. No puedo entender que sea un mayor delincuente aquí que allí, pero la ley es como es”, ha declarado Wiklöf al periódico.

“Hubiera preferido ceder ese dinero para el cuidado de ancianos, de enfermos, para guarderías o cualquier otra cosa. Sólo yo tengo la culpa, pero uno se pregunta si es justo”, ha añadido.

Fuente: EITB

Imaginamos que las intenciones del legislador fueron buenas, y no dudo que la noticia de la reforma del sistema recaudatorio habrá sido recibida con alegría por la mayoría de los conductores. Aunque a nadie le gusta ser multado y tener que derrochar dinero en pagar a los municipales y funcionarios del Estado que, a nuestro juicio poco trabajan y van dando muestras de mala sangre por castigar cuando tenemos un despiste, será especialmente molesto si resulta que nuestra economía está bastante saneada. Por una vez, disfrutemos con nuestras deudas!

Obviamente no alabamos al infractor ni es moco de pavo el tema de las infracciones y de la velocidad en carretera. Todo lo contrario, es necesario que los conductores, y también los peatones, que a menudo nos olvidamos de ellos, tomen conciencia de la importancia de respetar las normas, que para algo están, además de para sacarnos dinero. En carretera hay que estar siempre ojo avisor, pues cualquier descuido nos provocaría un accidente y se juega demasiado.

Sin embargo, no podemos negar que hay cierta mala sangre en la normativa, o al menos en algunos ciudadanos, tanto finlandeses, como en el resto de nosotros, que recibimos con entusiasmo, cómo la fortuna siempre presente de algunos a los que la suerte parece caerles del cielo, pueden, por una vez, enfrentarse a los problemas reales y, en cierto modo, recibir un escarmiento. Porque no todo se paga con dinero, sino que aunque así sea, los ricos también deben sufrir un poco.

El exceso de velocidad no es tontería, aunque nosotros hayamos escogida la noticia como un motivo para sonreir, y poner buena cara a la crisis. Y, sobre todo, de ver que hay otros con problemas mayores que el nuestro, aunque tengan más dinero.


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