Volar-e es el superdeportivo eléctrico más potente del mundo con 1000 caballos de potencia

Fue el pasado 28 de agosto de 2012 cuando Applus+ IDIADA se hizo con la adjudicación de un concurso promovido por la Comisión Europea para la promoción del vehículo eléctrico de altas prestaciones al que concurrieron empresas de todo el continente, incluso diversas marcas fabricantes de automóviles. El resultado, el Volar-e, fue presentado ayer en el circuito de Montmeló en un acto ‘contaminado’ acústicamente por las pruebas de Fórmula 1 que se desarrollaban a la vez en el trazado barcelonés.

Este tipo de vehículo eléctrico no es el primero, si el más potente, pero no el primer vehículo de alta competición que se ha llevado a cabo con estas características. Ya que podemos hablar del AEGT Quimera fabricado íntegramente en España

En palabras de Antonio Tajani, vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Industria, que acudió al acto de presentación del mismo, «se trata de hacer realidad la movilidad eléctrica promocionando su desarrollo para hacer olvidar a los automovilistas europeos, además de los problemas de carga y autonomía que supone, la barrera psicológica que supone una inferioridad de prestaciones».

En apenas cuatro meses Applus+ IDIADA ha desarrollado y creado el Volar-e, gracias al esfuerzo y trabajo de 180 ingenieros, con el apoyo proporcionado por distintos proveedores internacionales, en un proyecto que ha sido cofinanciado por la Comisión Europea.

Se trata de un vehículo GT de cuidada aerodinámica cuya carrocería de fibra de carbono y chasis tubular en cromo-molibdeno ha sido fabricada por la empresa croata Rimac, autores de un proyecto parecido: el Concept One. La impulsión corre a cargo de cuatro motores eléctricos de la empresa suiza Brusa, uno por rueda, que desarrollan 1.000 CV y un par máximo de 1.000 Nm con freno regenerativo.

La tracción es a las cuatro ruedas mediante un sistema de transmisión que se denomina Itorq, ideado por la empresa española y las suspensiones de alta gama han sido estudiadas por la firma alemana KW . Sus medidas son: 4,252 metros de longitud, 1,882 m de anchura y 1,089 m de altura con una distancia entre ejes de 2,770 m.

Las cifras son cuanto menos espectaculares con una velocidad máxima de 300 Km/h que alcanza en 14 segundos, y una aceleración 0-200 km/h en apenas 8 segundos. Existen 10 módulos de baterías suministradas por la empresa norteamericana A123, con 600 células montadas en serie que dan un voltaje nominal de 660 V. La autonomía en ciclo europeo es de 180 km, que se reducen a 50 km en cuanto el Volar-e se sitúa en una parrilla de salida con el cronometro como enemigo.

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Están bien estas iniciativas por parte de la Comisión Europea para promocionar la utilización de los vehículos eléctricos. Desgraciadamente la crisis por un lado, la falta de puntos de carga en los domicilios y la dificultad para vencer la inercia, son argumentos de peso para que la venta de vehículos eléctricos roce el ridículo año tras año.

Está claro que el paso del motor de combustión interna al motor eléctrico es algo que no tiene vuelta atrás. Tarde o temprano todos los coches serán eléctricos. Sucederá como con los televisores. Antes eran todos de tubo de rayos catódicos. Poco a poco en las tiendas comenzaron a aparecer uno o dos televisores planos muy caros. Poco a poco aumentó el espacio dedicado a los televisores planos y se redujo el espacio de los televisores tradicionales. Finalmente, éstos últimos desaparecieron del mapa como por arte de magia.

Algo similar sucederá con los vehículos, pero mucho nos tememos que el proceso durará mucho más de lo que duró la transición al televisor de pantalla plana.

 


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